Rijksmuseum: part 2 – Scholten, Hendrik Jacobus -- Zondagmorgen, 1865-1868
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En el centro de la composición, dos figuras femeninas ocupan un lugar preponderante. Una mujer mayor, sentada en un sillón con tapicería oscura, irradia una presencia imponente. Su atuendo, austero pero lujoso –un vestido negro adornado con cuello y mangas de piel – denota su posición social. La manta que la cubre sugiere fragilidad o enfermedad, aunque su postura es firme y digna. Su rostro, marcado por el paso del tiempo, revela una expresión serena, casi contemplativa.
Frente a ella, una joven se encuentra sentada en un pequeño escritorio, absorta en la lectura de un libro abierto. Su vestido blanco, contrastante con la oscuridad del atuendo de la mujer mayor, simboliza quizás la juventud y la inocencia. La postura inclinada sobre el libro indica concentración y devoción. La luz ilumina su rostro, suavizando sus rasgos y acentuando una expresión de introspección.
El mobiliario que rodea a las figuras contribuye a la atmósfera general de opulencia y tradición. Una chimenea apagada, con adornos elaborados, se encuentra en un lateral, mientras que una estantería repleta de libros y objetos decorativos sugiere un ambiente intelectual y refinado. Un retrato al óleo colgado en la pared añade una capa adicional de historia y linaje familiar.
La composición invita a la reflexión sobre temas como el paso del tiempo, la transmisión de valores entre generaciones, y la importancia de la lectura y la educación dentro del ámbito doméstico. La relación entre las dos mujeres parece cargada de significado: quizás se trata de una madre e hija, o de una mentora y su protegida. La quietud general de la escena sugiere un momento de pausa y reflexión, un instante suspendido en el tiempo que permite vislumbrar la complejidad de las relaciones humanas y los valores que sustentan una sociedad tradicional. La atmósfera es a la vez reconfortante y ligeramente melancólica, evocando una sensación de nostalgia por un pasado idealizado.