Edward Atkinson Hornel – The Balcony, Yokohama
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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La mujer se encuentra sobre lo que parece ser un balcón o terraza, cuya barandilla se insinúa en el borde inferior de la composición, delimitando visualmente el espacio entre ella y el exterior. Su postura, ligeramente inclinada hacia adelante, denota una contemplación del entorno que se despliega ante sus ojos.
El fondo está dominado por un panorama marino con varios buques anclados o navegando. La representación es expresionista; los barcos no son delineados con precisión sino sugeridos a través de pinceladas gruesas y colores contrastantes, principalmente amarillos y ocres que evocan la luz del sol sobre el agua. El cielo, pintado en tonos rosados y azules, contribuye a una atmósfera melancólica y ligeramente onírica.
La relación entre la figura femenina y el paisaje es crucial para comprender las posibles lecturas de esta obra. La distancia física y emocional que establece la mujer al girarse hacia atrás sugiere un distanciamiento, una observación desde fuera. Podría interpretarse como una reflexión sobre la identidad cultural en un contexto de encuentro entre Oriente y Occidente, o bien como una representación de la soledad y el aislamiento frente a la inmensidad del mundo.
La paleta cromática, con su predominio de tonos cálidos y fríos yuxtapuestos, acentúa esta tensión entre cercanía y lejanía, entre lo íntimo y lo público. La pincelada libre y expresiva, lejos de buscar una representación realista, prioriza la transmisión de un estado anímico, una sensación de introspección y melancolía que impregna toda la escena. El uso del rojo en el borde inferior, aunque pequeño, aporta un elemento de contraste y vitalidad a la composición, quizás aludiendo a una emoción contenida o a una fuerza interior.