Pehr Hilleström – Still Life
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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A la izquierda, un plato ovalado alberga una mezcla de vegetales verdes, posiblemente lechugas o rúcula, acompañados de unas pocas piezas de fruta, presumiblemente uvas o higos. La disposición es aparentemente casual, pero contribuye a crear una sensación de abundancia controlada. A su lado, una botella de vidrio transparente contiene un líquido oscuro, quizás vino o brandy, cuya translucidez se aprecia en los reflejos de la luz.
El centro de la composición está dominado por una pieza de carne asada, con una piel dorada y jugosa que sugiere frescura y sabor. Junto a ella, un trozo de pan rústico, con su corteza irregular y miga esponjosa, aporta una nota de sencillez y sustento. Un paño blanco, arrugado y ligeramente desordenado, se extiende sobre la superficie, actuando como soporte para algunos de los objetos y añadiendo una sensación de intimidad doméstica.
A la derecha, una copa de cristal contiene un líquido ambarino, probablemente vino, que refleja la luz con destellos sutiles. Un cuchillo de mango negro descansa cerca, insinuando el acto de cortar y disfrutar de los alimentos presentados.
La paleta cromática es limitada, dominada por tonos ocres, marrones y verdes apagados, lo cual contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. La ausencia de figuras humanas sugiere una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y el placer efímero de los sentidos. El conjunto evoca un momento de pausa, de disfrute privado, donde la belleza reside en la simplicidad y la calidad de los elementos representados. Se percibe una intención de capturar no solo la apariencia visual de los objetos, sino también su significado simbólico: la comida como fuente de vida, el vino como símbolo de celebración, y la naturaleza muerta como metáfora de la transitoriedad de la existencia.