Van Hillegaert – The defeated Spanish Garrison leaving ‘s-Hertogenbosch, 17 September 1629
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La paleta cromática es dominada por tonos terrosos: ocres, marrones y verdes apagados que sugieren un ambiente sombrío y melancólico. El cielo, cubierto de nubes grises y amenazantes, refuerza esta atmósfera opresiva. La luz es difusa, sin puntos focales brillantes, contribuyendo a una sensación general de desánimo y derrota.
El grupo central está formado por soldados españoles, identificables por sus uniformes y armaduras, que se desplazan a pie y a caballo. Se percibe un orden relativo en la marcha, aunque con signos evidentes de fatiga y desmoralización: cabezas bajas, posturas encorvadas, el cansancio reflejado en los rostros. A su alrededor, una multitud heterogénea incluye civiles, posiblemente familias acompañando a las tropas o refugiados huyendo del conflicto. La presencia de bueyes tirando de carros sugiere la logística necesaria para sostener un ejército en campaña y también acentúa el carácter agotador de la retirada.
El paisaje desempeña un papel crucial en la narrativa. La extensión plana, salpicada de canales de agua y con una ciudadela visible a lo lejos, delimita el espacio de la derrota. La línea del horizonte es larga y monótona, simbolizando quizás la incertidumbre sobre el futuro y la magnitud de los desafíos que enfrentan estos hombres.
Más allá de la representación literal de un evento militar, esta pintura parece explorar temas más profundos como la transitoriedad del poder, la fragilidad humana frente a la adversidad y las consecuencias devastadoras de la guerra. La ausencia de heroísmo o exaltación sugiere una visión realista y desmitificadora del conflicto bélico. La disposición de los personajes, con sus rostros ocultos o mirando hacia el suelo, transmite una sensación de resignación y pérdida, invitando a la reflexión sobre el costo humano de la contienda. El autor parece interesado en capturar no tanto la gloria de la victoria como la amargura de la derrota.