Jean Beraud – Une escrimeuse woman fencer
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El atuendo de la retratada es intrigante: un vestido oscuro con mangas abullonadas deja al descubierto una parte significativa del torso, adornado con lo que parece ser un corpiño o camisola de color crema. Un pequeño corazón rojo se encuentra delineado sobre el pecho, añadiendo un elemento simbólico y romántico a la composición. En su mano derecha sostiene un abanico cerrado, mientras que en la izquierda, apoya una toalla blanca, gesto que sugiere limpieza o incluso una preparación para alguna actividad.
Lo más llamativo es la presencia de una espada de esgrima apoyada verticalmente junto al diván. La hoja brilla tenuemente bajo la luz, y el agarre se encuentra a un lado, como si estuviera lista para ser tomada en cualquier momento. Esta inclusión introduce una dualidad interesante: la feminidad delicada y sensual que irradia la mujer contrasta con la imagen de fuerza y destreza asociada a la esgrima.
La postura de la modelo es relajada pero alerta; su mirada, aunque suave, parece dirigirse hacia un punto fuera del marco, insinuando una reflexión interna o una expectativa. Los pies, parcialmente visibles bajo el borde del diván, sugieren una despreocupación y comodidad en su entorno.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una exploración de la independencia femenina a finales del siglo XIX. La esgrima, tradicionalmente un deporte masculino, se asocia aquí con una mujer que desafía las convenciones sociales. El corazón sobre el pecho puede simbolizar tanto el amor romántico como la valentía y la pasión. La combinación de sensualidad y fuerza sugiere una figura femenina compleja, capaz de equilibrar roles aparentemente opuestos. La atmósfera íntima y la iluminación dramática contribuyen a crear un aura de enigma que invita al espectador a reflexionar sobre la identidad y las aspiraciones de esta mujer. El abanico, elemento recurrente en el arte del periodo, podría representar tanto coquetería como una forma de ocultar o controlar sus emociones.