Spain – #50314
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En el centro del cuadro, un anciano, vestido con ropas claras, se encuentra prostrado sobre un suelo cubierto de fragmentos y escombros. Su expresión denota resignación o dolor, aunque su postura parece más una sumisión pasiva que una lucha activa. Alrededor suyo, una multitud de figuras demoníacas lo asedia. Estas criaturas exhiben una variedad de características monstruosas: cabezas con rasgos animales, alas membranosas, garras afiladas y expresiones burlonas o amenazantes. La anatomía de algunas de estas entidades es exagerada y distorsionada, acentuando su naturaleza antinatural y grotesca.
A la izquierda, una figura encorvada, con un rostro demacrado y alas membranosas, parece estar absorta en la lectura de un libro o pergamino, ajena al sufrimiento que se desarrolla a su derecha. Su actitud sugiere una indiferencia cómplice o quizás una búsqueda desesperada de conocimiento en medio del caos. A la derecha, otras figuras demoníacas emergen de entre la vegetación y los escombros, contribuyendo a la sensación de asedio y opresión. Una figura con forma humana pero con rasgos bestiales parece señalar hacia el anciano, intensificando la atmósfera de juicio o castigo.
La paleta cromática es predominantemente oscura, con tonos terrosos y ocres que refuerzan la impresión de decadencia y desesperación. El uso limitado de luces crea fuertes contrastes, resaltando las figuras más importantes y acentuando su dramatismo. La composición está organizada en una serie de planos superpuestos, creando una sensación de profundidad y complejidad.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el sufrimiento humano, la tentación, la corrupción del conocimiento y la inevitabilidad del juicio. La presencia del anciano prostrado podría interpretarse como una alegoría de la fragilidad humana frente a las fuerzas oscuras o como una representación de la pérdida de la inocencia. La indiferencia de la figura que lee sugiere una crítica a la búsqueda desmedida del saber sin consideración por sus consecuencias éticas. En general, el cuadro transmite un mensaje sombrío sobre la condición humana y la lucha entre el bien y el mal.