Harvest Zinaida Serebryakova (1884-1967)
Zinaida Serebryakova – Harvest
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Pintor: Zinaida Serebryakova
Ubicación: Fine Arts Museum, Odessa (Одеський художнiй музей).
Justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la artista rusa Zinaida Serebryakova se ve obligada a regresar a su patria tras un viaje a Italia. Llega a la finca familiar escondida en la provincia de Járkov y enseguida comienza a trabajar en imágenes de campesinos trabajadores. Comienza a escribir numerosos bocetos y pinturas. Durante este periodo, pinta un enorme lienzo, que ella misma destruye, dejando sólo unos pequeños fragmentos. A partir de los bocetos y estudios iniciales, la artista planificó sus composiciones para representar imágenes de campesinos dedicados a sus labores esenciales habituales.
Descripción del cuadro Cosecha de Zinaida Serebryakova
Justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la artista rusa Zinaida Serebryakova se ve obligada a regresar a su patria tras un viaje a Italia.
Llega a la finca familiar escondida en la provincia de Járkov y enseguida comienza a trabajar en imágenes de campesinos trabajadores. Comienza a escribir numerosos bocetos y pinturas. Durante este periodo, pinta un enorme lienzo, que ella misma destruye, dejando sólo unos pequeños fragmentos.
A partir de los bocetos y estudios iniciales, la artista planificó sus composiciones para representar imágenes de campesinos dedicados a sus labores esenciales habituales. Le interesaba sobre todo representar los campos y la cosecha.
Más tarde, sin embargo, decidió replantearse el tema y retratar a varias campesinas descansando o almorzando durante la cosecha. En particular, Serebryakova toma esta decisión debido a la ausencia masiva de hombres en los campos debido a la inminente guerra.
En la composición, el artista ha decidido representar a cuatro mujeres jóvenes, dos de las cuales aparecen de pie y otras dos sentadas en un pajar. Para el paisaje, el autor elige espigas doradas y campos sin labrar de color amarillo-verde, así como un cielo azul sereno.
Zinaida Serebryakova sitúa la línea del horizonte en una altura poco natural. A lo lejos, entre los campos, las cúpulas de la iglesia local se ocultan tras las ramas de los árboles, así como las casas de su pueblo natal. La artista tituló originalmente su cuadro "Campesinas en el campo".
Las niñas están representadas con ropas tradicionales de campesinas y pañuelos atados a la cabeza. A través de estos vibrantes trajes folclóricos, Serebryakova pudo transmitir el ambiente cotidiano de la vida campesina y acercarse a su querido pueblo.
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La paleta cromática es dominada por tonos cálidos: amarillos y ocres del campo maduro contrastan con los rojos y blancos de las vestimentas de las mujeres. Esta combinación genera una sensación de calidez y abundancia, pero también puede sugerir la dureza del trabajo agrícola bajo el sol. La luz incide sobre las figuras desde un ángulo ligeramente elevado, acentuando sus volúmenes y creando sombras que contribuyen a la sensación de profundidad en la escena.
La disposición de las figuras no es casual; se crea una jerarquía visual que guía la mirada del espectador. La figura arrodillada, con su gesto concentrado, actúa como un punto focal, atrayendo la atención hacia el grano y simbolizando quizás la conexión íntima entre la mujer y la tierra. Las segadoras, en movimiento, sugieren la laboriosa tarea de la cosecha. La postura de la mujer de pie, más distante del trabajo inmediato, podría interpretarse como una pausa reflexiva o incluso una representación de la espera por el fruto del esfuerzo colectivo.
Más allá de la mera descripción de una escena rural, esta pintura parece explorar temas relacionados con el trabajo, la comunidad y la conexión humana con la naturaleza. La ausencia de elementos que sugieran propiedad o riqueza sugiere un enfoque en la experiencia compartida y la dignidad del trabajo manual. La mirada directa de algunas de las figuras hacia el espectador establece una conexión personal, invitando a la reflexión sobre la importancia de la agricultura y el papel fundamental de la mujer en este proceso vital. Se intuye una cierta melancolía subyacente, quizás aludiendo a la transitoriedad del momento y la inevitabilidad del ciclo natural de la siembra y la cosecha.