Zinaida Serebryakova – The resting Negro Marrakech
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En esta obra, el autor presenta a un hombre recostado sobre lo que parece ser una superficie textil con patrones irregulares en tonos violetas y ocres. La figura es de piel oscura, desnuda desde la cintura hacia arriba, mostrando una musculatura sutilmente definida. Su mirada se dirige directamente al espectador, transmitiendo una sensación de calma y, quizás, cierta melancolía.
La cabeza está cubierta por un turbante o pañuelo con motivos geométricos en tonos rojizos y negros, lo que sugiere una procedencia geográfica específica, posiblemente norteafricana. El brazo derecho se apoya sobre la superficie donde descansa, mientras que el izquierdo permanece flexionado junto al cuerpo.
El fondo es difuso, construido a partir de pinceladas rápidas y superposiciones de colores fríos –azules, grises– que evocan un ambiente brumoso o interior. La iluminación parece provenir de una fuente indirecta, resaltando la textura de la piel y los contornos del cuerpo.
La composición se centra casi exclusivamente en la figura humana, minimizando elementos distractores. Sin embargo, el título implícito –“Negro de Marrakech”– introduce un contexto cultural que es crucial para su interpretación. La representación del desnudo masculino, particularmente uno asociado a una cultura no occidental, plantea interrogantes sobre la mirada del artista y las dinámicas de poder inherentes al acto de representar “el otro”.
La obra podría interpretarse como un estudio etnográfico o antropológico, aunque el tratamiento sensual del cuerpo sugiere también una fascinación estética. La combinación de desnudez, turbante y título evoca imágenes exóticas y estereotipadas, lo que invita a reflexionar sobre la construcción de identidades culturales y las representaciones visuales de la diferencia racial. El contraste entre la intimidad de la figura y la posible objetivación por parte del espectador es un elemento central en la tensión subyacente de la pintura. La pincelada suelta y el uso expresivo del color sugieren una búsqueda de capturar no solo la apariencia física, sino también la esencia o el estado emocional del sujeto retratado.