Zinaida Serebryakova – In the children’s room, Neskuchnoye
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El niño central, sentado sobre una estructura que podría interpretarse como un mueble o una silla, capta la atención inmediata. Su expresión es seria, casi sombría, con una mirada dirigida hacia el espectador que sugiere una mezcla de curiosidad y resignación. La paleta de colores utilizada para su figura – tonos terrosos y azules apagados – acentúa esta sensación de introspección.
A ambos lados del niño central, otros dos niños se encuentran presentes. Uno de ellos, situado a la izquierda, permanece de pie, con una postura ligeramente inclinada hacia el centro, como si estuviera escuchando o esperando algo. El otro, a la derecha, está abrazado por un adulto (posiblemente una mujer), cuya figura se presenta de forma más esquemática y difusa, casi integrada en el fondo. Este abrazo sugiere protección y consuelo, contrastando con la expresión del niño central.
La disposición de los elementos dentro del cuadro es deliberada. La mesa o superficie sobre la que se apoyan los niños actúa como un punto focal visual, uniendo a los personajes y creando una sensación de intimidad. Los trazos gruesos y visibles, característicos de la técnica empleada, aportan una textura palpable a la obra, enfatizando la espontaneidad del gesto artístico.
Más allá de la representación literal de una escena infantil, esta pintura parece explorar temas más profundos relacionados con la infancia, la soledad, la espera y el paso del tiempo. La atmósfera melancólica y las expresiones faciales de los niños sugieren una reflexión sobre la fragilidad de la inocencia y la inevitabilidad del crecimiento. El uso de colores apagados y la composición ligeramente desequilibrada contribuyen a crear una sensación de inquietud y anhelo, invitando al espectador a contemplar el significado subyacente de la escena. La ausencia de un contexto narrativo explícito permite múltiples interpretaciones, dejando espacio para la reflexión personal sobre los temas universales que aborda la obra.