Francesco Trevisani (Workshop) – Cardinal Pietro Ottoboni
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El hombre, de tez clara y cabello rojizo peinado con elaborados rizos que le dan un aire juvenil y distinguido, mira directamente al espectador con una expresión serena y ligeramente melancólica. Sus labios están entreabiertos, como si estuviera a punto de hablar o reflexionar sobre algo. La luz incide principalmente en su rostro y manos, creando contrastes sutiles que modelan sus facciones y resaltan la textura de las telas.
El atuendo es el elemento más distintivo del retrato. Se trata de una túnica cardinalicia de un rojo intenso, con detalles minuciosos en los botones y el cuello blanco que contrasta con el color vibrante. La tela cae abundantemente sobre sus hombros, sugiriendo opulencia y poder. En su mano izquierda sostiene unos documentos enrollados, posiblemente cartas o decretos, lo cual alude a su función administrativa y su papel dentro de la Iglesia. El detalle del paño blanco que asoma por debajo de la túnica en el borde inferior sugiere una capa adicional de vestimenta, reforzando aún más la imagen de dignidad y autoridad.
La iluminación, aunque suave, es estratégica. No solo resalta los rasgos faciales y las texturas, sino que también contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y recogimiento. La ausencia casi total de detalles en el fondo refuerza la idea de que se trata de un retrato destinado a enfatizar la personalidad y el estatus del retratado, más que a contextualizarlo en un entorno específico.
Subtextualmente, la pintura transmite una sensación de poder reservado, inteligencia y quizás cierta introspección. La mirada directa al espectador establece una conexión personal, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre el papel del individuo dentro de una institución poderosa como la Iglesia. El atuendo cardinalicio, por supuesto, es un símbolo inequívoco de autoridad religiosa y jerarquía eclesiástica, pero la expresión serena en el rostro sugiere una complejidad que va más allá de la mera ostentación del poder. La presencia de los documentos implica responsabilidad y compromiso con tareas importantes, insinuando una vida dedicada al servicio religioso y administrativo.