Filippino Lippi – Four Saints Altarpiece c1483
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A su lado, se presenta un segundo hombre, vestido con túnicas oscuras y cubierto por una capa blanca que le confiere una apariencia de nobleza. Su postura es formal, con la mano apoyada en un bastón, y su mirada dirigida hacia el centro del conjunto. La luz incide sobre su rostro, revelando una expresión de recogimiento.
El eje central de la pintura lo ocupa un anciano de barba blanca abundante, ataviado con ropas que sugieren dignidad y sabiduría. Sostiene un libro abierto en sus manos, como si estuviera leyendo o reflexionando sobre su contenido. Su mirada se dirige hacia abajo, enfocada en el texto, lo que implica una conexión íntima con la palabra escrita y, por extensión, con la tradición religiosa a la que pertenece.
Finalmente, a la derecha, una mujer joven, vestida con un manto blanco adornado con detalles azules, se encuentra apoyada en una estructura vertical, posiblemente una columna o marco arquitectónico. Su rostro expresa una mezcla de tristeza y resignación, y sus manos están juntas como en oración. La luz que ilumina su figura acentúa la delicadeza de sus rasgos y el dramatismo de su expresión.
El fondo, aunque oscuro y poco definido, sugiere un paisaje natural con elementos vegetales que contribuyen a crear una atmósfera de misterio y trascendencia. La paleta cromática se centra en tonos cálidos – rojos, ocres y dorados – que refuerzan la sensación de solemnidad y devoción.
Más allá de la representación literal de las figuras, esta pintura parece aludir a temas como la fe, el conocimiento, la contemplación y el sufrimiento. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía espiritual, con el anciano ocupando un lugar central como depositario del saber y la mujer representando la virtud y la devoción. La presencia del hombre con el estandarte podría simbolizar la autoridad religiosa o el poder terrenal. En conjunto, la obra transmite una profunda sensación de piedad y una invitación a la reflexión sobre los valores espirituales.