Diane Dillon – Season
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En el primer plano, observamos una multitud de personajes en movimiento. Algunos levantan los brazos con gestos expresivos, mientras que otros arrojan objetos redondeados –posiblemente piedras– hacia arriba o a un lado. La disposición de estas figuras no es aleatoria; se crea una sensación de dinamismo y participación colectiva, como si estuvieran involucrados en un ritual o ceremonia. La vestimenta de los personajes varía, sugiriendo roles o estatus diferentes dentro del grupo. Se distinguen patrones geométricos repetitivos en sus ropas, que recuerdan a la iconografía textil tradicional.
En el plano superior, una figura central se destaca por su posición elevada y su atuendo elaborado. Lleva un tocado complejo adornado con elementos decorativos y parece estar observando o dirigiendo los eventos que ocurren abajo. A su lado, otra figura sostiene lo que podría ser un instrumento musical o ceremonial de gran tamaño. La presencia de esta sección superior sugiere una estructura jerárquica, donde ciertos individuos ocupan posiciones de autoridad o conocimiento.
La composición general está enmarcada por formas geométricas angulares –un motivo arquitectónico repetido– que delimitan el espacio pictórico y refuerzan la sensación de un mundo ordenado y simbólico. El texto situado en la parte inferior, A TIME TO CAST AWAY STONES, ofrece una pista sobre el posible significado de la obra: podría referirse a un momento de purificación, liberación o despojo de cargas emocionales o materiales.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de comunidad, ritual y jerarquía social. La acción de arrojar piedras puede interpretarse como una metáfora de la eliminación de obstáculos o la superación de dificultades. La iconografía estilizada y los colores intensos sugieren una cultura con fuertes tradiciones visuales y un sistema de creencias arraigado en el simbolismo. El uso del espacio, con su organización jerárquica, invita a la reflexión sobre las relaciones de poder y la dinámica social dentro de este mundo representado. La obra evoca una atmósfera de solemnidad y misterio, dejando al espectador con preguntas sobre el contexto cultural y el significado profundo de los eventos que se están representando.