Petr Sokolov – Портрет Анны и Екатерины Васильчиковых в маскарадных костюмах 1830 е
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La niña a la izquierda, ligeramente más alta, porta un sombrero grande adornado con flores silvestres, cuyo volumen contrasta con su figura. El vestido, de tonalidades pálidas y translúcidas, se define por volantes y encajes que sugieren una opulencia discreta. En sus manos sostiene una pequeña cesta, posiblemente como parte del disfraz. Su mirada es directa, casi desafiante, transmitiendo una sensación de seguridad en sí misma.
La segunda niña, a su derecha, exhibe un tocado más alto y puntiagudo, también decorado con flores. El vestido que lleva comparte la paleta de colores y los detalles de encaje del anterior, pero presenta una silueta ligeramente diferente. Su expresión es más reservada, incluso melancólica; sus ojos parecen dirigirse hacia un punto indefinido, creando una atmósfera de introspección.
La técnica pictórica se caracteriza por el uso sutil del claroscuro para modelar las figuras y resaltar los detalles de la vestimenta. La pincelada es fluida y delicada, evidenciando una maestría en el manejo de la acuarela o similar medio. El fondo neutro permite que las niñas sean el foco principal de atención, enfatizando su individualidad dentro del conjunto.
Más allá de la representación literal de dos jóvenes vestidas para un carnaval, esta pintura parece aludir a temas más profundos relacionados con la infancia, la inocencia y la transición hacia la adultez. La diferencia en las expresiones de las niñas podría interpretarse como una manifestación de sus personalidades contrastantes o como una reflexión sobre los roles sociales asignados a las mujeres en la época. El contexto del carnaval, un espacio de disfraces e ilusión, podría sugerir una crítica implícita a las convenciones sociales y a las expectativas impuestas a las jóvenes de clase alta. La presencia de flores, símbolo de belleza y fragilidad, refuerza esta idea de transitoriedad y vulnerabilidad inherente a la infancia. En definitiva, el autor ha logrado capturar no solo la apariencia física de las niñas, sino también una sugerencia de sus estados internos y su lugar en un contexto social específico.