Vasily Vereshchagin – Buddhist temple in Darjeeling. Sikkim
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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La obra presenta una estructura arquitectónica prominente, un edificio de planta rectangular con un tejado pronunciadamente inclinado y cubierto de tejas oscuras. Las paredes exhiben una combinación de revestimientos blancos y franjas horizontales en tonos ocre y rojo, sugiriendo una construcción sólida pero posiblemente modesta. Se observa una ornamentación limitada en las aberturas y cornisas, con detalles que apuntan a un estilo regional específico.
El espacio circundante es terroso y árido, con una superficie irregular que se extiende hacia el horizonte. Una serie de banderas rectangulares, dispuestas en línea vertical, flanquean la estructura principal; estas banderas, probablemente textiles, añaden un elemento dinámico a la composición gracias al movimiento implícito por el viento.
En el primer plano, una figura humana solitaria, vestida con ropas tradicionales y portando un instrumento largo –posiblemente un arma o herramienta– se encuentra de pie. Su presencia introduce una escala humana en contraste con la monumentalidad del edificio y la vastedad del paisaje.
El fondo revela un horizonte montañoso cubierto de nieve, lo que sugiere un entorno geográfico elevado y remoto. La luz clara y difusa indica una hora del día temprana o tardía, proyectando sombras alargadas que enfatizan la textura del terreno.
Subtextos potenciales:
La pintura podría interpretarse como una representación de la vida espiritual en un contexto aislado. El edificio, presumiblemente un lugar de culto, se erige como un punto focal en medio de un paisaje austero, simbolizando quizás la búsqueda de la iluminación o la conexión con lo divino. La figura solitaria puede representar al peregrino, el monje o el guardián del templo, enfatizando la introspección y la devoción personal.
La presencia de las banderas sugiere prácticas religiosas específicas asociadas a la transmisión de oraciones o buenos deseos. El paisaje montañoso podría simbolizar los desafíos espirituales que deben superarse para alcanzar la trascendencia. La paleta de colores terrosos, combinada con el cielo azul claro, evoca una sensación de serenidad y contemplación. En general, la obra transmite un ambiente de paz, aislamiento y conexión profunda con la naturaleza y lo sagrado.