Gabriel Metsu – Breakfast, 1660, oil on wood, The Hermitage at St. Pet
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La mujer, vestida con un atuendo lujoso de colores azul y blanco, parece estar examinando o seleccionando algo pequeño que sostiene entre sus dedos. Su expresión es serena, casi contemplativa, mientras dirige su atención a los objetos sobre la mesa. La iluminación resalta la textura de sus ropas y el brillo sutil de su piel, creando una sensación de realismo palpable.
El hombre, con un traje oscuro y un cuello alto, observa con interés lo que la mujer está haciendo. Su postura es ligeramente inclinada hacia ella, indicando participación y cercanía. Una mano se extiende sobre la mesa, como si ofreciera o señalara algo a su compañera. La presencia de un cuerno decorativo junto a él sugiere una conexión con la caza o el entretenimiento aristocrático.
La mesa en sí es un elemento clave en la composición. Está cubierta con una tela suntuosa y alberga una variedad de objetos: pequeños recipientes, posiblemente dulces o especias, y otros detalles que sugieren una escena de desayuno o merienda. La disposición meticulosa de estos elementos contribuye a la atmósfera de abundancia y refinamiento.
En primer plano, un pequeño perro se encuentra sentado en el suelo, añadiendo un toque de vitalidad y familiaridad a la escena. Su presencia refuerza la idea de un hogar acogedor y una vida cómoda.
Más allá de la representación literal de una comida matutina o vespertina, esta pintura parece explorar temas relacionados con la intimidad doméstica, el estatus social y los placeres sencillos de la vida. La atención al detalle en la representación de las texturas, los colores y las expresiones faciales sugiere un interés por capturar no solo la apariencia externa de los personajes, sino también sus estados emocionales internos. La escena evoca una sensación de quietud y contemplación, invitando a la reflexión sobre el valor del momento presente y la importancia de las relaciones personales en un contexto de prosperidad material. La arquitectura visible al fondo, con columnas clásicas y elementos decorativos, subraya aún más la posición social elevada de los personajes representados.