Nikolay Feshin – Portrait of N.M. Sapozhnikova. Study (1915) 2
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La paleta cromática se caracteriza por tonos apagados y terrosos: ocres, verdes deslavados, azules grises y blancos cremosos. Esta elección de colores contribuye a la atmósfera íntima y melancólica del cuadro. La luz, aunque presente, es difusa y no crea contrastes dramáticos; más bien, envuelve la escena en una penumbra suave que acentúa la introspección del momento capturado.
El autor ha empleado una pincelada suelta y expresiva, casi impresionista, que desdibuja los contornos y sugiere texturas. La tela de la falda azul se presenta con pinceladas rápidas y vibrantes, mientras que el rostro de la mujer está tratado con mayor delicadeza, aunque sin perder la sensación de inmediatez.
En el fondo, se intuyen elementos de un interior doméstico: una mesa cubierta con un mantel blanco, frutas en un frutero, plantas en macetas. Estos detalles sugieren un ambiente burgués y confortable, pero también pueden interpretarse como símbolos de estabilidad y tradición amenazados por los cambios sociales y políticos que caracterizaron la época en que fue realizada la obra.
La mujer, vestida con una blusa blanca adornada con encajes y una falda larga, parece pertenecer a una clase social acomodada. Sin embargo, su expresión es seria, casi melancólica, lo que sugiere una cierta insatisfacción o inquietud subyacente. La actividad que realiza – el bordado – puede interpretarse como un símbolo de la domesticidad femenina y las expectativas sociales impuestas a la mujer en esa época.
El cuadro no busca ofrecer una representación realista de la realidad, sino más bien capturar un instante fugaz de la vida cotidiana, impregnado de una atmósfera de nostalgia y reflexión. La ausencia de elementos narrativos explícitos invita al espectador a completar la historia y a proyectar sus propias emociones e interpretaciones sobre la escena representada. Se percibe una sutil tensión entre la aparente tranquilidad del entorno doméstico y la expresión introspectiva de la mujer, lo que sugiere una complejidad emocional más profunda.