Toward Modern Art - A Exhibition at the Palazzo Grassi in Venice – Image 319
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El primer plano está dominado por la presencia de niños y jóvenes, distribuidos a lo largo de la composición. Algunos parecen participar en una actividad musical; uno toca un tambor mientras otro sostiene un instrumento circular, posiblemente una lira o un escudo decorativo. Una figura femenina central, desnuda, destaca por su posición frontal y el gesto de levantar los brazos, como si estuviera ofreciendo algo o celebrando. Su piel resalta sobre la paleta cromática terrosa que predomina en el resto de las figuras.
A lo largo del plano medio, se disponen otras figuras vestidas con túnicas y ropajes largos, algunas cubriendo sus cabezas con velos. Sus expresiones son serenas, casi contemplativas, sugiriendo una atmósfera de recogimiento o ritualidad. La disposición no parece casual; hay una cierta formalidad en la manera en que están alineadas, como si estuvieran participando en un evento preestablecido.
El paisaje de fondo, con sus montañas envueltas en una bruma dorada, contribuye a crear una sensación de atemporalidad y misterio. La luz es difusa, creando sombras suaves y eliminando contornos definidos, lo que acentúa la atmósfera onírica de la escena.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la infancia, la música, el ritual y la conexión con la naturaleza. La figura central desnuda podría interpretarse como una representación simbólica de la pureza o la fertilidad, mientras que los niños músicos podrían simbolizar la alegría y la espontaneidad de la vida. La presencia de las figuras vestidas sugiere un contexto cultural o religioso más amplio, posiblemente vinculado a tradiciones ancestrales o mitológicas. La composición en su conjunto evoca una sensación de nostalgia por un pasado idealizado, donde la armonía entre el hombre y la naturaleza era una realidad palpable. El uso del color, con predominio de tonos ocres y dorados, refuerza esta impresión de calidez y trascendencia.