Pieter Brueghel the Younger – Midnight
Ubicación: Private Collection
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El foco central de la pintura recae sobre una mesa abundantemente dispuesta con comida: panes, platos rebosantes, jarras y cántaros. Alrededor de ella, los comensales se hallan inmersos en un ambiente festivo, caracterizado por gestos exagerados, expresiones faciales caricaturescas y actitudes desenfrenadas. Algunos levantan sus brazos en señal de júbilo, otros gesticulan con vehemencia, mientras que una mujer parece estar a punto de caerse, evidenciando el exceso de vino o cerveza. La presencia de un perro, situado bajo la mesa, añade un toque de realismo y espontaneidad a la escena.
En primer plano, se aprecia un grupo de niños jugando cerca de unas aves domésticas – gallinas y polluelos – que parecen haber escapado del control. Esta inclusión sugiere una atmósfera de despreocupación y alegría infantil, contrastando con el comportamiento más desinhibido de los adultos. La figura masculina vestida con ropas rojas, ubicada en la esquina inferior izquierda, parece observar la escena con cierta distancia o incluso reprobación, insinuando una crítica implícita a la exuberancia festiva que se despliega ante sus ojos.
La luz, aunque generosa, no es uniforme; se concentra sobre los personajes y la mesa, dejando las zonas más alejadas en penumbra. Esta técnica acentúa el dramatismo de la escena y dirige la atención del espectador hacia los puntos clave de interés. La paleta cromática es rica y terrosa, con predominio de rojos, ocres, verdes y blancos, que contribuyen a crear una atmósfera cálida y rústica.
Más allá de la mera representación de un festín campesino, esta obra parece explorar temas como el exceso, la indulgencia, la alegría desenfrenada y las tensiones entre la contención moral y el placer carnal. La yuxtaposición del interior festivo con el exterior invernal podría interpretarse como una alegoría de la fugacidad de los momentos felices y la inevitabilidad del paso del tiempo. El contraste entre la exuberancia de la celebración y la figura observadora en ropas rojas sugiere una reflexión sobre las consecuencias de la indulgencia y la importancia del autocontrol. En definitiva, el autor ha logrado plasmar un retrato vívido y complejo de la vida rural, con sus virtudes y sus defectos.