Pieter Brueghel the Younger – At the tavern
Ubicación: Private Collection
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En el primer plano, dentro del tabernero, una multitud participa en lo que parece ser una celebración o reunión informal. La iluminación es cálida y focalizada sobre los comensales, resaltando sus rostros y vestimentas coloridas – predominan los rojos, blancos y negros – que sugieren un ambiente festivo y de cierta opulencia para la época. Se aprecia una mesa abundantemente cargada con alimentos, lo que indica generosidad y prosperidad. La disposición de las figuras es dinámica; algunos conversan animadamente, otros se inclinan hacia delante en señal de escucha atenta, mientras que uno parece estar ofreciendo un brindis. Un perro, situado estratégicamente entre los comensales, añade una nota de vitalidad y familiaridad a la escena.
El tabernero mismo, con su atuendo distintivo y expresión serena, observa el jolgorio desde detrás de la barra, cumpliendo su rol como anfitrión. La arquitectura del local es sencilla pero robusta, con un techo inclinado que sugiere una construcción tradicional.
En contraste con la animación interior, el camino rural se presenta como un espacio más abierto y tranquilo. Las figuras que lo recorren parecen estar en movimiento, algunas caminando solas, otras acompañadas. El paisaje al fondo, con sus árboles y vegetación, crea una sensación de profundidad y perspectiva. La luz tenue que ilumina esta zona contrasta con la calidez del interior, sugiriendo una separación entre el mundo festivo y la vida cotidiana.
La pintura plantea varias interpretaciones subyacentes. Podría ser una reflexión sobre los placeres terrenales y la fugacidad de la alegría, contrastando la exuberancia del momento presente con la incertidumbre del futuro que se vislumbra en el camino. La presencia del perro podría simbolizar la lealtad y la compañía, mientras que las figuras solitarias en el camino podrían representar la soledad o la búsqueda individual. La división espacial entre el interior y el exterior también invita a considerar una dicotomía entre la comunidad y el aislamiento, la celebración y la reflexión. La escena, en su conjunto, parece ser un comentario sobre la condición humana, con sus momentos de alegría, conexión y, quizás, melancolía.