Pieter Brueghel the Younger – Tax Collector
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La escena representada es un interior bullicioso y caótico, presumiblemente una oficina o espacio público dedicado a transacciones financieras. El foco central lo ocupa un hombre sentado tras una mesa repleta de papeles, monedas y objetos diversos; su posición elevada sugiere autoridad, aunque su rostro denota cierta tensión o incomodidad. A su alrededor se agolpa una multitud variopinta: personas que ofrecen dinero, que discuten acaloradamente, que observan con recelo o que simplemente esperan su turno.
El autor ha prestado especial atención a la representación de los detalles materiales: la riqueza de las vestimentas de algunos personajes contrasta fuertemente con el aspecto más humilde de otros, evidenciando una clara estratificación social. La luz incide sobre ciertos puntos clave –el rostro del recaudador, las manos que entregan o reciben dinero– mientras que otras áreas permanecen en penumbra, creando un efecto dramático y enfatizando la importancia de los intercambios económicos.
Subyace a esta representación una crítica implícita al poder del dinero y a la corrupción asociada a su gestión. La expresión facial de algunos personajes sugiere desconfianza o resentimiento hacia el recaudador, mientras que la abundancia de objetos valiosos en la mesa podría interpretarse como un símbolo de avaricia y opulencia excesiva.
La composición general, con sus figuras apiñadas y su atmósfera densa, transmite una sensación de agitación y conflicto. La acumulación de detalles y la falta de orden visual refuerzan esta impresión, sugiriendo que el espacio está dominado por intereses egoístas y transacciones poco transparentes. Se percibe un ambiente de desasosiego, donde las relaciones humanas se ven reducidas a meros cálculos económicos.
La presencia de objetos cotidianos –vasijas, libros, instrumentos musicales– en segundo plano podría interpretarse como una alusión a la vida cotidiana que se ve perturbada o condicionada por el sistema financiero representado. En definitiva, la pintura parece ser una reflexión sobre las consecuencias sociales y morales del poder económico y la necesidad de un control más justo y equitativo de los recursos.