Pavel Fedotov – The end of Fidelka
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La escena representada se desarrolla en el interior de una habitación que denota un cierto desorden y apretura espacial. El foco principal reside en una cama donde yace una figura infantil, aparentemente enferma o muerta; a su alrededor, varias personas manifiestan signos evidentes de dolor y desesperación. Una mujer, vestida con ropas sencillas, sostiene al niño en sus brazos, mientras que otra figura femenina, cercana, se abraza a ella con visible angustia.
En el lado izquierdo del cuadro, un hombre mayor, posiblemente un médico o boticario por la presencia de instrumentos y frascos, parece realizar una intervención inútil, su rostro reflejando impotencia. Un niño pequeño observa la escena con temor, mientras que otra figura intenta consolarlo. La composición se complica con la inclusión de otros personajes: un hombre en uniforme, situado cerca de una puerta, gesticula con vehemencia, y una mujer, a su lado, parece estar en estado de shock.
La iluminación es tenue y dramática, concentrándose sobre el lecho del niño y las figuras que lo rodean, acentuando así la atmósfera de tristeza y pérdida. Los objetos dispersos por la habitación –vasijas rotas, libros, un jaula con pájaros– sugieren una vida cotidiana interrumpida bruscamente por la tragedia.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la mortalidad infantil, el dolor familiar y la fragilidad de la existencia humana. La presencia del hombre en uniforme podría aludir a circunstancias externas que agravan la situación, como la pobreza o las enfermedades endémicas. El gesto desesperado de los personajes sugiere una lucha contra un destino inevitable, mientras que la atmósfera generalizada de caos y desorden refleja el impacto emocional devastador de la pérdida. Se percibe una crítica implícita a las condiciones sociales que podrían haber contribuido a esta tragedia, así como una reflexión sobre la vulnerabilidad del ser humano ante la muerte y el sufrimiento. La obra no se limita a representar un evento específico, sino que evoca sentimientos universales de duelo, impotencia y desesperación.