Pavel Fedotov – All cholera is to blame
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En el interior de un comedor ricamente decorado, se observa una escena perturbadora que contrasta fuertemente con la aparente opulencia del espacio. Alrededor de una mesa cubierta con un mantel blanco y dispuesta para una comida formal, varios individuos participan en lo que parece ser una cena interrumpida por una tragedia inesperada.
La atención inmediata recae sobre el cuerpo sin vida de una figura tendida en el suelo, con la cabeza grotescamente separada del torso. La disposición del cadáver sugiere un acto violento o una muerte súbita y dramática. El rostro de la víctima, aunque distorsionado, conserva rasgos que indican cierta nobleza o estatus social elevado.
Los comensales reaccionan de manera diversa ante el horror. Un hombre, sentado a la mesa con un documento en las manos –posiblemente una factura o un aviso– parece indiferente, incluso absorto en su lectura. Otros muestran signos de conmoción, angustia y miedo; una mujer se desploma sobre una silla, visiblemente afectada, mientras que otros intentan mantener la compostura, aunque con evidente nerviosismo.
La iluminación es intensa y focalizada, destacando los rostros y las expresiones de los personajes, así como el cuerpo inerte en el suelo. Las paredes del comedor están adornadas con retratos y objetos decorativos que sugieren una vida burguesa o aristocrática. La presencia de lámparas colgantes y la luz tenue contribuyen a crear una atmósfera sombría y opresiva.
Subtextos potenciales:
La pintura parece aludir a la fragilidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte, incluso en los entornos más privilegiados. El contraste entre el lujo del comedor y la brutalidad de la escena sugiere una crítica implícita a la sociedad burguesa o aristocrática, posiblemente denunciando su indiferencia ante el sufrimiento ajeno o su incapacidad para evitar las tragedias personales.
La figura que lee un documento mientras se produce la tragedia podría simbolizar la primacía del interés económico sobre los valores humanos. El título implícito –“Toda culpa es del cólera”– sugiere una conexión con las epidemias y las enfermedades como agentes de muerte y desestabilización social, o bien, puede ser una metáfora de las causas ocultas que conducen a la desgracia personal.
La escena podría interpretarse como una alegoría sobre la corrupción moral, la decadencia social o la pérdida de la inocencia. La composición general, con sus figuras dispuestas en un espacio claustrofóbico y opresivo, refuerza la sensación de angustia y desesperación.