James Ward – The Reapers
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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En primer plano, una mujer arrodillada recoge trigo con diligencia, mientras otra, montada a caballo, observa la escena desde una posición ligeramente elevada. A su lado, un hombre mayor, vestido con ropas sencillas pero limpias, parece dirigir o supervisar el trabajo. Su gesto abierto y su mirada hacia el horizonte sugieren una actitud de contemplación y quizás, de preocupación por el futuro de la cosecha. Un segundo hombre, ataviado con un abrigo más formal, se encuentra a su lado, posiblemente representando una figura de autoridad o un propietario que observa las labores.
La presencia del caballo y la mujer montada introduce un elemento de distinción social, aunque ambos participan en el contexto rural. El animal, robusto y bien cuidado, simboliza la riqueza y el poderío económico. El perro, descansando junto a una cesta con provisiones, añade un toque de cotidianidad y familiaridad al conjunto.
La composición es cuidadosamente equilibrada; los trabajadores se distribuyen por todo el campo, creando una sensación de movimiento y actividad continua. La disposición de las figuras no es aleatoria; la mujer arrodillada actúa como punto focal, atrayendo la mirada del espectador hacia el centro de la escena. El cielo nublado, con sus tonos grises y azules oscuros, introduce un elemento de tensión dramática, sugiriendo la posibilidad de una tormenta inminente que podría amenazar la cosecha.
Subyacentemente, la pintura parece explorar temas como el trabajo duro, la conexión con la tierra, las jerarquías sociales en el ámbito rural y la incertidumbre del destino. La laboriosa tarea de la recolección se presenta no solo como una necesidad económica, sino también como un ritual que conecta a los personajes con sus tradiciones y su entorno natural. La figura del hombre mayor, con su gesto contemplativo, podría interpretarse como una reflexión sobre el paso del tiempo y la fragilidad de la existencia humana frente a las fuerzas de la naturaleza. La escena evoca una sensación de melancolía y resignación ante un futuro incierto, pero también de orgullo por el trabajo bien hecho y la perseverancia en medio de la adversidad.