Pietro Longhi – Il battesimo. (1755). Venezia, Pinacoteca Querini Stampalla.
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A la izquierda del sacerdote, un hombre mayor, probablemente el padrino, observa con atención el desarrollo del acto religioso. Su rostro, marcado por las arrugas, denota solemnidad y quizás cierta emoción contenida. Junto a él, una mujer, presumiblemente la madre, se inclina sobre el niño, su expresión transmitiendo una mezcla de devoción y ternura maternal. Una pequeña figura infantil se asoma tímidamente desde detrás de ella, añadiendo un toque de cotidianidad al contexto ritual.
En primer plano, a la derecha, un niño pequeño, vestido con una sotana blanca sobre un hábito negro, porta un objeto alargado que podría ser un asperges o una vela ceremonial. Su postura es rígida y formal, reflejando el protocolo del evento. Más allá de él, se distingue la figura de una mujer vestida como monja, observando desde una posición ligeramente alejada, lo que sugiere su rol como espectadora en este acto de fe.
En el fondo, un retrato al óleo, colgado sobre una columna verde, introduce una capa adicional de significado. La imagen representada en el retrato es difícil de discernir con claridad, pero parece mostrar un paisaje marino o una escena religiosa, posiblemente relacionada con la vida de San Juan Bautista, patrón del bautismo. Esta inclusión podría interpretarse como una referencia a la tradición y al contexto religioso más amplio que impregna la ceremonia.
La composición general se caracteriza por su equilibrio y simetría, reforzando la sensación de orden y solemnidad. La luz, aunque suave, ilumina los rostros de los personajes principales, enfatizando sus emociones y contribuyendo a crear una atmósfera de recogimiento espiritual. El uso del color es sutil pero efectivo; los tonos cálidos predominan en las vestimentas de los adultos, mientras que el blanco inmaculado del hábito sacerdotal y la túnica infantil simbolizan pureza e inocencia.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la fe, la tradición familiar, la transmisión de valores religiosos a la siguiente generación y la importancia de los sacramentos en la vida comunitaria. La presencia de diferentes generaciones – el sacerdote, el padrino, la madre, el niño pequeño y el infante bautizado – sugiere una continuidad generacional y un compromiso con las creencias religiosas transmitidas a lo largo del tiempo. La mirada atenta de los personajes, sus gestos solemnes y su disposición en el espacio contribuyen a crear una narrativa visual que invita a la reflexión sobre el significado profundo del acto de bautismo.