Pietro Longhi – The Concert
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A la izquierda del grupo, dos figuras adicionales participan en el evento musical. Un hombre mayor, con peluca y atuendo formal, escucha atentamente mientras una mujer, ataviada con un hábito que recuerda a una orden religiosa, sostiene un instrumento de teclado – quizás un clavecín o un órgano portátil – y parece dirigir la interpretación. La expresión de esta última es particularmente interesante; no se trata de una simple ejecución, sino de una guía activa del conjunto.
En el fondo, otro hombre observa con atención, su rostro inclinado como si estuviera siguiendo la melodía con particular detenimiento. Un pequeño perro blanco, sentado sobre un taburete oscuro, completa la escena, añadiendo un toque de familiaridad y cotidianidad a este encuentro musical.
La iluminación es cálida y difusa, creando una atmósfera acogedora y privada. El tapiz floral que cubre las paredes y el candelabro colgante refuerzan la sensación de lujo y confort. La cama con dosel, más que un mero elemento decorativo, funciona como un escenario improvisado para esta representación musical, sugiriendo una ruptura con los espacios formales de concierto y favoreciendo una experiencia más íntima y personal.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el mecenazgo artístico, la educación musical femenina (la presencia de la joven tocando el violín es significativa en un contexto histórico donde las mujeres tenían menos oportunidades para desarrollar sus talentos artísticos) y los placeres refinados de la vida aristocrática. La vestimenta y los objetos presentes denotan una clase social elevada, mientras que la atmósfera relajada sugiere una ocasión privada, quizás un encuentro entre amigos o familiares. La combinación de elementos religiosos (el hábito de la mujer con el instrumento de teclado) y profanos (la música secular, el perro doméstico) podría indicar una compleja relación entre la fe y los placeres mundanos en la vida de estos personajes. La escena evoca una sensación de elegancia discreta y un aprecio por las artes que trasciende lo meramente superficial.