Fra Angelico – 17 Crucifixion with St Dominic
Ubicación: National museum of San Marco, Florence (Museo Nazionale di San Marco).
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En esta composición pictórica, se observa una escena central de crucifixión, ubicada en un espacio arquitectónico delimitado por un marco rectangular decorado con molduras de color ocre y verde pálido. La estructura del marco sugiere una ventana a otra realidad, enfatizando la naturaleza trascendente del evento representado.
El cuerpo crucificado domina la composición. Se presenta con una anatomía idealizada, aunque marcada por los signos de la tortura: las heridas visibles en sus extremidades y el rostro demacrado. La postura es deliberada; su torso se inclina ligeramente hacia adelante, acentuando la vulnerabilidad y el sacrificio. La sangre que fluye de las heridas añade un elemento de realismo crudo a la escena, intensificando el dramatismo del momento. Sobre la cruz, una inscripción latina – INRI – identifica al personaje crucificado.
A los pies de la cruz, se encuentra una figura vestida con hábitos dominicos. Esta figura está arrodillada en actitud de oración y contemplación. Su rostro permanece oculto, lo que sugiere una postura de humildad y devoción personal ante el sufrimiento divino. La presencia del santo introduce un elemento de intercesión humana, sugiriendo la conexión entre la fe terrenal y la divinidad. La palidez de su hábito contrasta con los tonos más cálidos del fondo, atrayendo la atención hacia él como mediador o testigo privilegiado.
El fondo es uniforme, casi monocromático, en un tono crema que acentúa la figura central y elimina cualquier distracción narrativa. Esta simplicidad cromática contribuye a una atmósfera de solemnidad y recogimiento. La luz parece provenir de una fuente única e invisible, iluminando el cuerpo crucificado y creando sombras sutiles que modelan su anatomía.
Subtextualmente, la obra explora temas de sacrificio, redención y fe. La presencia del santo dominico sugiere un mensaje de esperanza y consuelo a través de la devoción religiosa. La composición, con su marco arquitectónico, invita a la reflexión sobre la naturaleza de la divinidad y el papel del individuo en la experiencia espiritual. El contraste entre la figura crucificada, símbolo de sufrimiento, y la figura orante, símbolo de fe, plantea una interrogación sobre la relación entre el dolor y la esperanza. La ausencia de detalles ambientales o contextuales refuerza la universalidad del mensaje, trascendiendo las particularidades históricas o geográficas.