Fra Angelico – 38 Crucifixion with Mary, John the Evangelist and the sts Cosmas and Peter the Martyr
Ubicación: National museum of San Marco, Florence (Museo Nazionale di San Marco).
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En la base de la cruz, se agrupa un conjunto de personajes que reaccionan al evento. A la izquierda, una figura masculina, identificable por la inscripción Cosmo, muestra gestos de dolor y consternación. Junto a él, una mujer vestida con tonos lilas, presumiblemente María, levanta las manos en señal de súplica o desconsuelo. A su derecha, otro personaje, etiquetado como Juan, inclina la cabeza en actitud contemplativa, mientras que una figura femenina, ataviada con un vestido verde y amarillo, se une a él en una postura similar. La presencia de estas figuras sugiere una representación del luto y la devoción ante el sacrificio divino.
En primer plano, sobre el manto blanco, descansa un cráneo humano, elemento simbólico recurrente en las representaciones de la crucifixión que alude a la mortalidad, la fragilidad humana y la inevitabilidad de la muerte. La inscripción INRI se encuentra grabada encima del crucifijo, haciendo referencia a la leyenda latina “Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum” (Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos), que Pilato colocó sobre la cruz como una forma de identificación.
El tratamiento pictórico es característico de un estilo temprano, con figuras estilizadas y una perspectiva simplificada. La luz, aunque uniforme, resalta las áreas clave de la composición, dirigiendo la atención hacia el cuerpo de Cristo y los rostros de los personajes presentes. La paleta cromática se limita a tonos azules, lilas, verdes, amarillos y blancos, contribuyendo a crear una atmósfera solemne y contemplativa.
Subtextualmente, la obra parece enfatizar no solo el sufrimiento físico de Cristo, sino también la dimensión espiritual del evento. La serenidad en el rostro del crucifijado contrasta con la angustia expresada por los presentes, sugiriendo una aceptación voluntaria del destino y una invitación a la reflexión sobre la redención. La inclusión de los nombres de los personajes refuerza su papel como testigos y participantes en este momento crucial de la historia cristiana. El cráneo, como símbolo memento mori, invita al espectador a considerar la propia mortalidad frente a la eternidad prometida por el sacrificio divino.