Fra Angelico – 25 Christ on the cross, with Mary, Mary Magdalene and Saint Dominic
Ubicación: National museum of San Marco, Florence (Museo Nazionale di San Marco).
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Cristo ocupa el punto focal, suspendido en la cruz con un aire de serena resignación. Su cuerpo, aunque marcado por los signos del tormento, no exhibe una expresión de sufrimiento extremo; más bien, denota una aceptación pasiva del destino. La anatomía es estilizada y poco naturalista, característica común en el arte medieval tardío que transiciona hacia la representación más realista del Renacimiento.
A sus pies, una figura femenina arrodillada, presumiblemente María Magdalena, alza los ojos con una expresión de dolor contenido. A su izquierda, otra mujer, identificable como la Virgen María, observa la escena con un semblante sombrío y una postura que refleja tanto tristeza como devoción. La composición de estas dos figuras femeninas crea un eje vertical que contrasta con la horizontalidad de la cruz, generando una tensión visual interesante.
En el extremo derecho, un hombre ataviado con hábitos religiosos, probablemente San Domingo, se encuentra arrodillado en actitud de oración. Su presencia introduce un elemento de intercesión y devoción humana ante el evento divino. La aureola que rodea su cabeza, al igual que las de las mujeres, enfatiza su santidad y su conexión con lo trascendental.
La inscripción INRI sobre la cruz es una referencia directa a los evangelios, indicando la identidad de Jesús como Rey de los Judíos. El uso del color es deliberado: tonos terrosos dominan en las vestimentas de las figuras, mientras que el azul profundo del fondo contrasta con la blancura de la piel de Cristo y la luminosidad de sus aureolas.
Subtextualmente, la pintura parece enfatizar no tanto el sufrimiento físico de Cristo como su sacrificio redentor y su conexión con la fe cristiana. La serenidad en el rostro de Jesús, junto con las actitudes de dolor y devoción de los presentes, sugieren una reflexión sobre la compasión, la penitencia y la esperanza en la salvación. La composición, aunque estática, transmite un profundo sentido de solemnidad y espiritualidad, invitando a la contemplación silenciosa del evento representado. La ausencia de detalles ambientales o narrativos adicionales refuerza el enfoque en los personajes principales y su significado religioso.