Fra Angelico – Linaioli Tabernacle, predella - Adoration of the Magi
Ubicación: National museum of San Marco, Florence (Museo Nazionale di San Marco).
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En el núcleo de la composición se encuentra una figura femenina, presumiblemente María, ataviada con ropas azules intensas y rodeada por un halo dorado. Sostiene en su regazo a un niño pequeño, cuya identidad es implícita pero sugerida por el contexto iconográfico. A sus pies, un rey arrodillado ofrece lo que parece ser una ofrenda, posiblemente incienso o mirra, con gestos de reverencia y sumisión. La riqueza de los tejidos en su vestimenta –un manto coralino– contrasta con la sencillez del entorno inmediato.
A la izquierda, se aprecia un grupo de personajes arrodillados o inclinados en señal de respeto, sus rostros dirigidos hacia el centro de la escena. La paleta de colores es variada: predominan los rojos, blancos y dorados, creando una atmósfera de opulencia y devoción.
A la derecha, se despliega un grupo más numeroso de figuras, algunas con actitudes de curiosidad o asombro. Se distinguen hombres vestidos con ropas elaboradas, algunos con gestos que sugieren conversación o interacción. La presencia de estos personajes crea una sensación de dinamismo y amplía el alcance de la escena, insinuando la importancia del evento para una comunidad más amplia.
El fondo está construido con un muro almenado que delimita un espacio arquitectónico, posiblemente una ciudadela o fortaleza. La inclusión de este elemento sugiere un contexto histórico específico y añade profundidad a la composición. La vegetación es escasa pero presente, contribuyendo a la sensación de realismo en el paisaje.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de poder, humildad y fe. El contraste entre la riqueza del rey arrodillado y la sencillez de María sugiere una inversión de roles, donde la verdadera grandeza reside en la virtud y la devoción. La presencia de los observadores a la derecha podría interpretarse como una representación de la humanidad contemplando un evento divino, o quizás como una invitación al espectador a participar en la adoración. La composición general transmite una sensación de orden y armonía, características propias del arte religioso medieval, pero con un enfoque particular en el detalle individualizado de los personajes y sus vestimentas.