Samuel Palmer – Study of Old Buildings
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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A la izquierda, un grupo de edificios con arcos apuntados sugiere una posible fortificación o parte de una muralla medieval, ahora integrada al tejido urbano. La vegetación, representada por un árbol de porte considerable y otros arbustos más pequeños, se abre paso entre las construcciones, suavizando la rigidez de los muros y aportando una nota de vitalidad a la escena. A su derecha, una hilera de viviendas con techos inclinados y chimeneas prominentes define el límite del paisaje visible. La disposición irregular de estas edificaciones, junto con sus detalles arquitectónicos desgastados por el tiempo, denota un origen histórico profundo.
La luz, difusa y uniforme, contribuye a la sensación de quietud y melancolía que impregna la obra. No hay sombras marcadas ni contrastes fuertes; todo parece bañado en una pálida luminosidad que realza la textura del papel y las pinceladas sueltas. Esta técnica pictórica, junto con la limitación cromática, enfatiza la importancia de la forma y el volumen sobre el color, centrándose en la representación fiel de los elementos arquitectónicos y su relación con el entorno natural.
Subyacentemente, la pintura evoca una reflexión sobre el paso del tiempo y la fragilidad de las estructuras humanas frente a la naturaleza. La decadencia visible en los edificios, la presencia de la vegetación que reclama espacio entre ellos, sugieren un proceso de abandono y olvido. No obstante, también se puede interpretar como una celebración de la historia y la memoria, un testimonio visual de un pasado que persiste a pesar del deterioro físico. El camino que se pierde en la distancia invita a la contemplación y a la imaginación, dejando al espectador con una sensación de misterio e intriga sobre el destino final de este lugar. La ausencia de figuras humanas refuerza esta impresión de soledad y abandono, invitando a una introspección personal sobre la transitoriedad de la existencia.