Juan Manuel Fuentes del Ama – MorganasGarden
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Al frente, una figura femenina se destaca. Viste un vestido largo de tono azulado, con detalles intrincados en el escote y las mangas. Su expresión es seria, casi absorta; su mirada parece dirigida hacia un punto indefinido más allá del espectador. No irradia alegría ni tristeza evidentes, sino una especie de resignación contemplativa.
El jardín se presenta como un espacio denso y salvaje, con una profusión de vegetación: árboles de ramas retorcidas, arbustos meticulosamente podados, flores vibrantes y hierbas silvestres que crecen sin control aparente. La abundancia floral contrasta con la frialdad del edificio adyacente, sugiriendo una tensión entre lo natural y lo artificial, lo salvaje y lo domesticado.
Tres gatos de diferentes tamaños y pelajes se integran en el escenario. Uno descansa plácidamente sobre un cojín, otro acecha algo fuera de campo, mientras que el tercero permanece sentado, observando con atención la figura femenina. La presencia felina añade una capa de misterio e independencia a la escena; los gatos, tradicionalmente asociados con lo oculto y lo intuitivo, parecen ser guardianes silenciosos del jardín.
En primer plano, un sillón antiguo, ligeramente deteriorado, se encuentra abandonado sobre el césped. Un objeto esférico, presumiblemente una manzana o fruta similar, reposa cerca, contribuyendo a la sensación de abandono y decadencia. La disposición de los elementos sugiere una historia interrumpida, un momento congelado en el tiempo.
El subtexto de esta pintura parece girar en torno a temas como la soledad, la introspección y la relación entre el ser humano y la naturaleza. La figura femenina podría representar una alma perdida o una observadora distante, atrapada entre dos mundos: el del orden arquitectónico y el del caos natural. El jardín, con su exuberancia y sus sombras, simboliza quizás un refugio, pero también una prisión. La presencia de los gatos refuerza la idea de un mundo oculto, accesible solo a aquellos que saben mirar más allá de lo evidente. La composición en general evoca una sensación de nostalgia por un pasado perdido o una realidad inalcanzable.