Altichiero – crucifixion
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el centro, la figura crucificada domina la composición. Su cuerpo, representado con una anatomía idealizada y una expresión serena, se contrapone a la brutalidad del suplicio. La luz incide directamente sobre él, acentuando su presencia y otorgándole un carácter casi trascendente. A sus pies, un grupo de personajes, entre ellos una figura femenina que parece lamentar con profunda angustia, observa la escena.
A ambos lados de la crucifixión, se despliegan dos grandes grupos de personas. En el lado izquierdo, una multitud ataviada con ropajes variados – desde túnicas monásticas hasta vestimentas más profanas – se agolpa en un espacio que parece extenderse hacia una ciudad amurallada. En la parte derecha, otra congregación observa, aunque su disposición y expresiones sugieren una actitud menos emotiva, quizás más contemplativa o incluso distante.
La paleta de colores es rica y terrosa, con predominio de ocres, marrones y rojos que evocan la tierra, el sufrimiento y la pasión. El uso del dorado en los detalles arquitectónicos y las figuras celestiales refuerza la atmósfera sacra y sugiere una conexión entre lo terreno y lo divino.
Más allá de la representación literal del episodio bíblico, esta pintura parece explorar temas más profundos. La multitud que observa la crucifixión puede interpretarse como una metáfora de la humanidad ante el sufrimiento y la muerte. La arquitectura imaginaria, con sus arcos y bóvedas, sugiere un espacio atemporal y universal, donde el evento trasciende su contexto histórico específico. El contraste entre la serenidad del hombre crucificado y la angustia de los presentes plantea interrogantes sobre la naturaleza del sacrificio, la redención y la fe. La disposición de las figuras, con sus diferentes actitudes y expresiones, invita a una reflexión sobre la diversidad de respuestas humanas ante el dolor y la pérdida. En definitiva, se trata de una obra que busca no solo narrar un evento religioso, sino también provocar una meditación sobre la condición humana y su relación con lo trascendente.