Francois-Hubert Drouais – Henry Edward Fox (1755-1811)
Ubicación: Private Collection
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La iluminación es suave y difusa, con una fuente de luz proveniente probablemente de la izquierda, que modela delicadamente los rasgos faciales y la textura de las prendas. Se aprecia un estudio minucioso del color de piel, con sutiles gradaciones que sugieren juventud y buena salud. La expresión en el rostro es contenida; no hay una sonrisa abierta, sino más bien una mirada directa al espectador, cargada de cierta formalidad e introspección.
El hombre viste un traje de la época, caracterizado por una chaqueta con cuello alto y solapas anchas, abotonada sobre lo que parece ser una camisa o chaleco de tonos claros. El cuello está adornado con un pañuelo blanco, cuidadosamente anudado. Un brazo se encuentra cruzado sobre el pecho, gesto que puede interpretarse como una señal de confianza o incluso una ligera defensa. La postura es erguida y controlada, reflejando una actitud de dignidad y pertenencia a una clase social elevada.
El cabello corto y peinado con un estilo característico del siglo XVIII contribuye a la atmósfera general de elegancia y refinamiento. La ausencia de elementos decorativos o accesorios en el fondo refuerza la idea de que se busca resaltar la personalidad y el carácter del retratado, más allá de cualquier ostentación material.
Subtextualmente, la pintura transmite una sensación de estabilidad social y económica. La formalidad de la pose y la vestimenta sugieren un individuo consciente de su posición en la sociedad, posiblemente vinculado a círculos políticos o intelectuales. La mirada directa, aunque contenida, implica una cierta autoridad y confianza en sí mismo. El uso del formato ovalado, común en los retratos de época, acentúa la sensación de intimidad y singularidad del sujeto, como si se tratara de un objeto valioso y personal. La técnica pictórica, con su atención al detalle y a la sutil gradación de colores, denota una búsqueda de realismo y verosimilitud que era característica del arte de la época.