Alvise Vivarini – Penitent Saint Jerome
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una figura anciana se encuentra arrodillada sobre un terreno irregular, cubierto de hierba seca. Su rostro, marcado por la edad y la penitencia, revela una profunda tristeza y resignación. La barba larga y canosa, así como el cabello ralo, acentúan su aspecto venerable y austero. Viste una túnica sencilla que deja al descubierto sus pies descalzos, un símbolo de humildad y renuncia a los bienes materiales. En su mano derecha sostiene un báculo, apoyo físico para su fragilidad, mientras que con la izquierda parece sostenerse sobre una roca monumental que lo oprime.
El paisaje que se extiende tras él es de carácter bucólico, aunque también presenta elementos de desolación. Un río serpentea a través del valle, y en la lejanía se vislumbra un horizonte brumoso. La presencia de una pequeña cabaña, ubicada al lado de la roca, sugiere un lugar de retiro y meditación.
La composición invita a la reflexión sobre temas como el arrepentimiento, la expiación y la búsqueda espiritual. El peso de la roca que parece aplastar al personaje puede interpretarse como una metáfora de las cargas del pecado o de los sufrimientos inherentes a la condición humana. La postura de arrodillamiento denota sumisión y humildad ante un poder superior. La soledad del individuo, acentuada por el paisaje desolado, sugiere una lucha interna entre el deseo de redención y la conciencia de sus propias limitaciones.
El uso del color es sobrio y terroso, predominando los tonos ocres, marrones y verdes apagados. Esta paleta cromática refuerza la atmósfera de austeridad y penitencia que impregna la obra. La técnica pictórica revela un dominio notable del claroscuro, que contribuye a modelar las figuras y a crear una sensación de profundidad en el espacio. En definitiva, se trata de una representación conmovedora de la fragilidad humana y la búsqueda incansable de la trascendencia.