Louvre – MELENDES LUIS EUGENIO - Still life with figs
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En el lienzo se presenta una composición sencilla pero cuidadosamente elaborada: un bodegón centrado en elementos cotidianos. La escena transcurre sobre una superficie plana y oscura, posiblemente una mesa de madera, que sirve como base para los objetos representados.
El foco principal lo ocupa una cesta tejida de mimbre, parcialmente llena con pan. Sobre la mesa, frente a la cesta, se dispone un plato blanco circular repleto de higos frescos. Uno de ellos está partido por la mitad, revelando su pulpa interior y sugiriendo su madurez y jugosidad. Junto al plato, reposa una hogaza de pan rústico con corteza dorada.
La luz incide sobre los objetos desde un punto indeterminado, creando contrastes marcados que resaltan las texturas: la rugosidad del mimbre, el brillo sutil de la piel de los higos y la aspereza de la corteza del pan. La paleta cromática es terrosa y apagada, dominada por tonos marrones, verdes oliva y ocres, lo cual contribuye a una atmósfera sobria y realista. Un paño blanco, arrugado y ligeramente desordenado, se encuentra drapeado sobre el borde de la cesta, añadiendo un elemento de naturalidad a la composición.
La presencia de estos alimentos – higos y pan – evoca ideas de abundancia, prosperidad y sencillez. El higo, tradicionalmente asociado con la fertilidad y la dulzura, podría simbolizar la generosidad de la naturaleza o incluso una alusión a la vida próspera. El pan, por su parte, representa el sustento básico y la alimentación. La disposición ordenada y meticulosa de los objetos sugiere un cierto cuidado y valoración de las cosas simples de la vida.
La pintura no parece buscar una narrativa compleja; más bien, se centra en la representación fiel de la realidad material y en la evocación de sensaciones táctiles y gustativas. El artista ha prestado especial atención a los detalles, como las imperfecciones del mimbre o las vetas de la madera, lo que confiere a la obra un carácter casi hiperrealista. La sobriedad compositiva y el uso de una luz dramática sugieren una influencia de la tradición pictórica española del siglo XVII, donde el bodegón se utilizaba frecuentemente como vehículo para explorar temas relacionados con la fugacidad del tiempo, la vanidad de los placeres terrenales y la importancia de lo efímero.