Joshua Reynolds – Maria Walpole (1735-1807) Countess of Waldegrave and her Daughter, Elizabeth Laura (1760-1816)
Ubicación: Conde Museum (Musée Condé), Chantilly.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El niño, acurrucado en sus brazos, es el foco secundario pero igualmente importante. Su postura refleja vulnerabilidad; su cabeza está ladeada y sus ojos parecen húmedos, transmitiendo una sensación de fragilidad e inocencia. La mujer lo sostiene con firmeza, pero con ternura evidente en la forma en que se entrelazan sus manos.
La vestimenta de la mujer es elegante, aunque sencilla: un vestido de tonos neutros con un escote discreto y adornado con detalles sutiles. Una diadema delicada corona su cabello, insinuando su estatus social sin recurrir a ostentación. El tejido del vestido parece caer suavemente sobre sus hombros, contribuyendo a la atmósfera de quietud y dignidad que emana la figura.
El fondo es oscuro y uniforme, lo que concentra la atención en las dos figuras principales. La ausencia de elementos decorativos o contextuales refuerza la idea de una escena privada, un momento robado al tiempo.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la maternidad, la protección y la responsabilidad. El gesto maternal de la mujer no es solo físico; implica una promesa de cuidado y seguridad para el niño. La expresión en su rostro sugiere una conciencia del peso de esa responsabilidad, así como una profunda conexión emocional con su hija. La atmósfera general evoca un sentimiento de nostalgia y reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la importancia de los vínculos familiares. Se intuye una historia personal detrás de esta imagen, una narrativa silenciosa que invita a la contemplación. La luz, cuidadosamente distribuida, acentúa las texturas de la piel y el cabello, dotando a la escena de un realismo conmovedor.