Francois Pascal Simon Gerard – Hortense de Beauharnais (1783-1837)
Ubicación: National Museum of Chateau de Malmaison (Musée national des châteaux de Malmaison), Rueil-Malmaison.
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La composición es formal y equilibrada. El fondo, deliberadamente oscuro y dramático, está dominado por una cortina roja que se pliega con un juego de luces y sombras, creando una sensación de profundidad y misterio. A través de esta cortina, se intuyen elementos del paisaje: montañas difusas bajo un cielo nublado, lo cual introduce una nota de melancolía o reflexión en la escena.
La mujer está ataviada con un vestido de tonos cálidos –un amarillo pálido sobre una base dorada– que contrasta sutilmente con el fondo rojizo. El corte del vestido, con mangas abullonadas y un escote discreto, es propio de la moda de la época. El cabello, recogido en un peinado elaborado adornado con joyas, revela una cuidada atención al detalle y a las convenciones sociales. Los pendientes, pequeños pero brillantes, atraen la mirada hacia el rostro.
La expresión de la retratada es serena y contenida; no obstante, se percibe una cierta tristeza o introspección en sus ojos azules. Su piel, delicadamente representada, sugiere fragilidad y refinamiento. La luz incide sobre su rostro, resaltando los pómulos y el labio superior, lo que contribuye a crear un efecto de realismo idealizado.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece sugerir una narrativa subyacente. El fondo oscuro y melancólico podría aludir a tiempos turbulentos o a una vida marcada por la pérdida o la adversidad. La postura formal y el atuendo elegante sugieren un estatus social elevado, pero también podrían interpretarse como una máscara que oculta sentimientos más profundos. La mirada directa del retratado establece una conexión íntima con el espectador, invitándolo a reflexionar sobre su historia personal y sus emociones internas. En definitiva, la obra trasciende la mera representación física para explorar temas de identidad, memoria y la complejidad de la experiencia humana.