Francois Pascal Simon Gerard – Monseigneur de Belsunce (1670-1755) during the Plague of Marseille in 1720
Ubicación: Fine Art Museum (Musée des Beaux Arts), Marseille.
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El foco inicial recae sobre una mujer, desnuda hasta el pecho, que abraza a dos niños pequeños. Su rostro denota angustia y determinación, mientras extiende su brazo hacia un hombre ataviado con ropas clericales, posiblemente un líder religioso o figura de autoridad. Este hombre parece estar ofreciendo algún tipo de consuelo o guía, aunque la expresión en su semblante es difícil de interpretar; podría ser compasión, resignación o incluso una mezcla de ambas. A sus pies yace una figura masculina, prostrada y con signos evidentes de sufrimiento físico, posiblemente víctima de la enfermedad que asola el lugar. La presencia de esta figura refuerza la atmósfera de dolor y desolación.
En el plano posterior, se aprecia una ciudad amurallada, con edificios de arquitectura clásica y un puerto visible en la distancia. Una multitud observa la escena desde una especie de escalinata o plataforma elevada, mostrando una mezcla de curiosidad, temor y quizás indiferencia ante el sufrimiento que se desarrolla a sus pies. La disposición de las figuras en este plano sugiere una jerarquía social, con los más acomodados observando desde una posición privilegiada la desgracia de otros.
La paleta cromática es rica y contrastante. Los tonos cálidos del rojo y el ocre predominan en el primer plano, acentuando la intensidad emocional de la escena. En contraste, el fondo se presenta con colores más fríos y apagados, creando una sensación de distancia y despersonalización. La luz incide dramáticamente sobre las figuras principales, resaltando sus rostros y gestos, mientras que el resto del escenario permanece sumido en una penumbra relativa.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas como la fe frente a la adversidad, la responsabilidad social ante el sufrimiento ajeno, y la fragilidad de la condición humana. La desnudez de la mujer puede interpretarse como un símbolo de vulnerabilidad y desprotección, mientras que la figura del hombre religioso plantea interrogantes sobre el papel de la autoridad espiritual en tiempos de crisis. El contraste entre los que sufren y los que observan sugiere una crítica a las desigualdades sociales y la falta de empatía ante el dolor ajeno. La composición general transmite un sentimiento de desesperanza, pero también de resistencia y esperanza, encarnada en la figura de la mujer que busca refugio y protección para sus hijos.