Dan Morris – Celestial Art 2004 09 Sep We@ISC
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El elemento central es innegablemente la representación de una luna antropomórfica. Su rostro, sereno y ligeramente melancólico, domina el espacio, irradiando una sensación de quietud contemplativa. A ambos lados de esta figura lunar, se observan representaciones estilizadas del sol, también con rasgos humanos, que parecen interactuar entre sí en un diálogo silencioso. Estos soles no son meras figuras astronómicas; su expresión sugiere una cualidad casi divina o arquetípica.
Los paneles secundarios muestran variaciones sobre el tema celeste: lunas y soles combinados con representaciones de la Tierra y otros cuerpos celestes, todo ello envuelto en un fondo estrellado. La paleta cromática es predominantemente azulada, evocando la noche y el cosmos, contrastada por los tonos dorados y amarillos que caracterizan a las figuras solares.
La disposición simétrica y repetitiva de los elementos sugiere una búsqueda de equilibrio y armonía cósmica. No obstante, la inclusión de rostros humanos en estos cuerpos celestes introduce un elemento de humanidad y vulnerabilidad, sugiriendo una conexión íntima entre el individuo y el universo. La técnica pictórica, con sus líneas definidas y colores planos, recuerda a los manuscritos medievales o a las ilustraciones de libros antiguos, otorgando a la obra una cualidad atemporal.
Subyace en esta imagen una reflexión sobre la naturaleza cíclica del tiempo, la dualidad entre luz y oscuridad, y el lugar del ser humano dentro del orden cósmico. La serenidad de los rostros representados invita a la introspección y a la contemplación de lo trascendente, sugiriendo que más allá de la aparente inmensidad del universo, existe una conexión profunda con nuestro propio interior. La obra parece proponer un microcosmos dentro del macrocosmos, donde las emociones humanas se reflejan en el cielo nocturno.