Ferdinand Victor Eugène Delacroix – The Entry of the Crusaders into Constantinople
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La composición presenta una escena de gran dinamismo y tensión, centrada en un grupo de jinetes que irrumpen en lo que parece ser una ciudad fortificada. El autor ha empleado una paleta oscura, con predominio de tonos marrones, ocres y rojos sombríos, intensificando la sensación de caos y violencia.
En primer plano, se observa a varios individuos arrodillados o postrados en señal de súplica ante uno de los jinetes, el cual se destaca por su armadura completa y su posición elevada sobre un caballo. La figura del jinete irradia autoridad y poder, aunque su gesto no es claramente definido; parece recibir una ofrenda o quizás un ruego desesperado. A su alrededor, otros guerreros a caballo avanzan con determinación, portando estandartes y armas que sugieren una conquista en curso.
El espacio arquitectónico al fondo, con columnas imponentes y arcos de medio punto, evoca la grandiosidad de una civilización antigua, posiblemente bizantina o romana. Sin embargo, esta arquitectura se ve contrastada por el desorden y la destrucción que se manifiestan en las figuras caídas y los objetos dispersos en el suelo.
La multitud aglomerada a ambos lados del jinete principal refleja un espectro de emociones: miedo, desesperación, resignación. La presencia de mujeres y niños entre los súbditos sugiere una vulnerabilidad extrema ante la fuerza invasora. El cielo tormentoso y las llamas visibles en la distancia acentúan el carácter apocalíptico de la escena.
Subtextos potenciales sugieren un conflicto religioso o cultural. La iconografía de los estandartes, aunque no completamente clara, podría aludir a una cruz u otro símbolo asociado con una fe particular. El contraste entre la opulencia arquitectónica y la brutalidad de la invasión plantea interrogantes sobre el poder, la ambición y las consecuencias de la guerra. La pintura parece explorar la fragilidad del orden establecido frente a la violencia externa y la pérdida de la civilización. La escena no se presenta como una glorificación de la victoria, sino más bien como un retrato crudo y perturbador de sus efectos devastadores sobre los vencidos.