Part 3 – Jan Gossaert (c.1480-1530s) - The Fall
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El hombre, situado a la izquierda, exhibe una musculatura robusta y una expresión facial marcada por la sorpresa o quizás el cuestionamiento. Su mano apunta hacia arriba, como si señalara algo inminente o incomprensible. A su lado, la mujer, con una postura más dinámica y un gesto de ofrecimiento, sostiene un fruto en alto, extendiendo su brazo en una curva elegante que contrasta con la rigidez del hombre. La piel de ambos personajes es luminosa, tratada con gran detalle para resaltar sus texturas y volúmenes, evidenciando una preocupación por el realismo anatómico propio del período.
El árbol domina la escena, extendiendo sus ramas hacia arriba y sirviendo como soporte para una serpiente que se enrosca alrededor de su tronco. La serpiente, con su mirada fija y su cuerpo brillante, parece ser el agente desencadenante de la acción representada. La complejidad de la vegetación, con sus hojas detalladas y su juego de luces y sombras, crea una atmósfera densa y misteriosa.
En primer plano, a los pies de las figuras centrales, se observa un pequeño grupo de animales: un mono que parece observar la escena con curiosidad, y otros seres indefinidos que contribuyen a crear una sensación de desorden y caos incipiente. Al fondo, difuminado en la penumbra, se intuye un paisaje urbano o campestre, poblado por figuras humanas que parecen ajenas al drama central.
La pintura sugiere una reflexión sobre el origen del mal y la pérdida de la inocencia. El fruto ofrecido simboliza la tentación y el conocimiento prohibido, mientras que la serpiente representa la astucia y la desobediencia. La expresión facial de los personajes, así como sus gestos, transmiten una mezcla de temor, curiosidad y resignación ante un destino incierto. La inclusión de los animales en primer plano podría interpretarse como una alusión a la naturaleza humana primitiva y a la pérdida de la conexión con el mundo natural. El paisaje difuminado al fondo sugiere la separación del paraíso y la entrada en un mundo marcado por el sufrimiento y la mortalidad. La composición, en su conjunto, invita a la contemplación sobre temas universales como la fe, la tentación y las consecuencias de nuestras acciones.