Part 3 – Marinus van Reymerswaele (c.1493-c.1567) - St. Jerome in his cell
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Aquí se observa a un hombre anciano, de barba blanca abundante y rostro marcado por el tiempo, absorto en la lectura. Viste una túnica carmesí que contrasta con los tonos terrosos del entorno. Su postura es encorvada, su mano izquierda apoya el libro abierto sobre un atril ornamentado, mientras la derecha sostiene una pluma, aparentemente lista para transcribir o comentar el texto. La luz ilumina principalmente su rostro y manos, creando un efecto de claroscuro que acentúa su expresión de concentración y quizás, melancolía.
El espacio en el que se encuentra es reducido, una celda austera pero llena de objetos simbólicos. Estanterías repletas de libros sugieren una vida dedicada al estudio y la erudición. Un cráneo reposa sobre la mesa frente a él, un memento mori que recuerda la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. Junto al libro abierto, se distingue una pequeña representación de Cristo crucificado, incrustada en un pequeño soporte; su presencia introduce una dimensión espiritual y redentora en la escena. Un cáliz de metal y un tintero completan el inventario del escritorio, elementos que refuerzan la idea de un hombre dedicado a la escritura y al conocimiento.
La composición es densa, casi claustrofóbica, lo que intensifica la sensación de introspección y aislamiento del personaje. La paleta de colores, dominada por tonos ocres, marrones y el rojo intenso de la túnica, contribuye a crear una atmósfera solemne y contemplativa. La atención al detalle en los objetos – la textura de la piel, las vetas de la madera, el brillo del metal – denota un meticuloso realismo que busca transmitir no solo la apariencia física del hombre, sino también su estado interior.
Más allá de la representación literal de un erudito dedicado a sus estudios, esta pintura parece explorar temas universales como la sabiduría, la mortalidad, la fe y la búsqueda del conocimiento divino. El cráneo, el libro abierto y la imagen de Cristo son elementos clave que invitan a la reflexión sobre la condición humana y su destino final. La expresión del hombre sugiere una lucha interna entre la razón y la espiritualidad, un conflicto inherente a la experiencia humana. Se intuye una vida dedicada al estudio, pero también marcada por la conciencia de la propia finitud.