Part 3 – Luca Signorelli (c.1445-1523) - The St. Eustace, Mary Magdalene and Jerome
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En el centro, una mujer de cabellos rojizos, ataviada con una túnica carmesí ricamente adornada, ocupa la posición más prominente. Su mirada se dirige hacia adelante, con un gesto que parece ofrecer o señalar algo invisible al espectador. En sus manos sostiene un objeto brillante, posiblemente una lámpara o cáliz, cuya luz ilumina parcialmente su rostro y el de la figura adyacente.
A su derecha, un anciano barbado, vestido con una sencilla túnica blanca, se arrodilla en una actitud de humildad y penitencia. Su cuerpo desnudo sugiere fragilidad y sufrimiento, mientras que sus manos están juntas en señal de súplica o contrición. La expresión de su rostro es sombría, marcada por la experiencia y el arrepentimiento.
El fondo presenta un paisaje distante, con una ciudadela fortificada visible a través de una abertura arquitectónica. Esta representación del mundo terrenal contrasta con la solemnidad de las figuras principales, sugiriendo una transición o conexión entre lo divino y lo humano. El suelo está cubierto por un patrón geométrico complejo, que podría simbolizar el orden cósmico o la estructura social.
La paleta cromática es rica y contrastada: los tonos cálidos del carmesí y el dorado se contraponen a la frialdad de los blancos y grises, creando una atmósfera de reverencia y misterio. La luz juega un papel crucial en la composición, dirigiendo la atención hacia las figuras centrales y acentuando su carácter sagrado.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la conversión, el arrepentimiento, la fe y la redención. La presencia de los tres personajes sugiere una tríada de virtudes o roles espirituales: la mujer velada podría representar la virginidad o la sabiduría; la figura central, la compasión o la gracia divina; y el anciano penitente, la humildad y la búsqueda del perdón. La arquitectura en el fondo alude a un contexto histórico o social específico, posiblemente una referencia a las tensiones políticas o religiosas de la época. En general, se percibe una profunda reflexión sobre la condición humana y la relación con lo trascendente.