Part 3 – Jan Steen (1626-1679) - The Christening
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La composición es densa y compleja; el artista ha dispuesto numerosos personajes en un espacio relativamente reducido, generando una sensación de movimiento y vitalidad. Se aprecia una mezcla de edades y estatus sociales: desde el hombre con sombrero alto que parece ser el padrino, hasta la mujer ataviada con un elaborado tocado, pasando por los niños jugando despreocupadamente al fondo. La presencia de un perro a los pies del bebé añade un elemento de realismo cotidiano y un toque de humor.
En el plano superior, sobre la chimenea, se exhiben tres cuadros: dos retratos de figuras masculinas y una vista paisajística que introduce una nota de tranquilidad contrastante con la agitación de la escena principal. Esta disposición sugiere una reflexión sobre la representación artística y la perspectiva, invitando a considerar la pintura como un cuadro dentro de otro cuadro.
Más allá de la descripción literal del evento bautismal, la obra parece ofrecer una crítica sutil a las costumbres sociales de la época. La aparente alegría y celebración se ven matizadas por detalles que sugieren desorden e incluso cierto grado de hipocresía. La mujer que sirve comida con una expresión distraída, el hombre que bebe aparentemente sin prestar atención al ritual, los niños que juegan sin respeto – todos estos elementos contribuyen a crear una atmósfera ambigua donde la solemnidad del bautizo se diluye en la cotidianidad.
El autor parece interesado en explorar las contradicciones inherentes a la vida familiar y social, mostrando tanto el lado festivo como sus posibles deficiencias. La pintura no es simplemente una representación de un evento religioso; es una observación perspicaz sobre la naturaleza humana y las complejidades de la sociedad holandesa del siglo XVII. La abundancia de objetos – desde los utensilios de limpieza en primer plano hasta la comida servida en la mesa – refuerza esta impresión de realismo detallado y crítica social implícita.