Part 3 – Jan Vermeer (1632-1675) - The Glass of Wine
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Comentarios: 2 Ответы
Amad la pintura, poetas...:
solo a ella se le da escribir
hermosos temas del alma...
y transmitirlos a todas las épocas...!!
¿Recuerdas de los siglos pasados
un hermoso retrato de mujer?
creado de nuevo por sus manos
desde el material de su propia época.
Sus ojos siguen mirando
a este mundo,
como si ayer quisieras
hablar con ella, con ella...!!
Amad la pintura, poetas...:
solo a ella se le da escribir
hermosos temas del alma...
y transmitirlos a todas las épocas...!!
.
23 de diciembre de 2017.
.
.. este poema del sitio: Стихи. ру – autor: Александр Григорьев20
Una copa de vino. Pintura de Jan Vermeer.
Boris Khanin.
Tocaba la cítara, una canción resonaba,
se leían versos apasionados.
Una copa con bebida para empezar
generalmente anunciaba pecados.
No todo es claro aquí. Y la joven,
después de beber su copa de vino,
no quiere en absoluto acceder
a lo que él le ofrecía.
El cuadro está lleno de intriga
en un encuentro entre jóvenes.
Hay penumbra y reflejos de luz.
Existe una condición para ceder.
Pero frente a la joven está la Virtud,
que se encuentra en el alféizar de la ventana.
Ella, como sea, es testigo
de un encuentro íntimo en silencio.
Y el compás – el medidor -
y la cadena que tiene en las manos,
advierten. El seductor
no es sincero en sus palabras.
Lleva una capa verde
y un sombrero. Una apariencia imponente.
Una sonrisa ligeramente fingida.
Él puede convencer a quien quiera.
Pero la mujer, aunque con una copa
de vino que sostiene cerca de los labios,
escucha las palabras del adulador lentamente.
Y sus labios están ocupados.
Cómo armoniza la camisa
con el jarrón blanco sobre la mesa.
Pero, se ve, cometió un error,
el embaucador en su juego planeado.
En el cuadro se ve la perspectiva:
una mezcla de losetas del suelo y la ventana.
El cuadro de Jan Vermeer
todavía está lleno de misterios.
No se puede comentar Por qué?
En esta obra, el autor presenta una escena íntima que transcurre en el interior de una habitación modesta pero cuidada. Observamos a un hombre y una mujer sentados frente a una mesa cubierta con un mantel ricamente decorado. La luz, característica del artista, incide sobre los personajes y algunos objetos específicos, creando fuertes contrastes entre las zonas iluminadas y las sombras profundas.
El hombre, vestido con ropas oscuras y un sombrero de ala ancha, parece estar ofreciendo a la mujer una copa de vino. Su mirada es directa, aunque no se puede determinar si hay afecto o algún otro sentimiento implícito en ella. La mujer, ataviada con un atuendo rojo y un tocado blanco que enmarca su rostro, sostiene una pequeña jarra o recipiente en sus manos, observándolo con atención.
La mesa contiene además platos y otros utensilios de comida, sugiriendo que se trata de una cena o un almuerzo compartido. Un cuadro oscuro colgado en la pared añade profundidad a la composición, aunque su contenido es difícil de discernir debido a la penumbra. La ventana lateral, con sus vidrios emplomados, introduce una luz tenue y difusa que contribuye a crear una atmósfera serena y contemplativa.
La disposición de los objetos y la interacción entre los personajes sugieren un momento de quietud y recogimiento. Sin embargo, existen elementos sutiles que podrían indicar una tensión subyacente. La mirada del hombre, el gesto de la mujer al sostener el recipiente, y la presencia de la copa de vino – símbolo tradicionalmente asociado con la sensualidad y el placer– podrían interpretarse como indicios de un juego de seducción o un intercambio emocional complejo.
El suelo a cuadros, en tonos terrosos, proporciona una base sólida para la escena y refuerza la sensación de intimidad y domesticidad. En general, la pintura transmite una impresión de realismo y naturalidad, capturando un instante fugaz de la vida cotidiana con gran delicadeza y precisión. La atmósfera es densa y silenciosa, invitando al espectador a reflexionar sobre las relaciones humanas y los secretos que se esconden tras las apariencias.