Part 3 – Master of Saint Giles - The Penitent St. Jerome
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En primer plano, una figura masculina, desnuda hasta la cintura, se encuentra arrodillada sobre un terreno rocoso. Su postura transmite humildad y penitencia; las manos apretadas contra el pecho denotan angustia o quizás una súplica silenciosa. La expresión de su rostro es sombría, marcada por la barba incipiente y una mirada dirigida hacia abajo, como absorta en sus propios pensamientos. La luz ilumina su torso, acentuando la textura de la piel y las arrugas que revelan una vida marcada por el sufrimiento o la reflexión.
A su lado, un manto rojo, intensamente coloreado, se despliega sobre las rocas, creando un contraste visual con los tonos terrosos del entorno. Junto a él, un libro abierto reposa sobre una pequeña base de piedra, símbolo evidente del conocimiento y la erudición, aunque aparentemente abandonado en favor de la introspección personal.
A la izquierda, se alza un crucifijo incrustado en el tronco de un árbol, cuya presencia introduce inmediatamente una dimensión teológica a la escena. La figura de Cristo representada en el crucifijo es pequeña pero visible, sugiriendo una conexión entre el arrepentimiento del hombre y el sacrificio divino. La vegetación que rodea el crucifijo parece crecer exuberante, quizás simbolizando la esperanza o la redención que surge incluso en medio del dolor.
El paisaje de fondo, con sus colinas onduladas y la ciudad lejana, aporta una sensación de distancia y aislamiento a la figura principal. La ciudad, aunque representada con detalle, permanece inaccesible, reforzando la idea de un retiro voluntario del mundo y una búsqueda individual de la verdad o el perdón.
La pintura sugiere una reflexión sobre temas como la penitencia, el arrepentimiento, la fe y la relación entre el hombre y lo divino. La ausencia de elementos narrativos explícitos invita a la contemplación personal y a la interpretación subjetiva del significado de la escena. El uso magistral de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera de melancolía y recogimiento, invitando al espectador a compartir en la introspección del personaje central.