Part 3 – Luca Giordano (1634-1705) - The prophet Balaam on the trip
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El anciano, con su barba blanca y vestimenta sencilla pero desgastada, irradia una sensación de urgencia y quizás, de resistencia. Su postura es tensa, el cuerpo inclinado hacia adelante mientras intenta mantener el control del animal. La mano extendida, casi en un gesto de repudio o advertencia, sugiere una negativa a detenerse ante la presencia que se le interpone. La expresión facial, aunque parcialmente oculta por las sombras, transmite una mezcla de desconfianza y determinación.
En contraste con la figura humana, el ángel emerge de la oscuridad como una manifestación divina. Su anatomía es idealizada, con un cuerpo musculoso y una pose que denota autoridad y serenidad. Las alas desplegadas sugieren movimiento y trascendencia, mientras que su mano extendida, en un gesto de contención, parece intentar impedir el avance del anciano. La luz incide directamente sobre él, resaltando la pureza de su piel y la intensidad de su mirada.
La composición es asimétrica, con las figuras dispuestas en diagonal para generar dinamismo visual. El uso del claroscuro no solo define las formas, sino que también contribuye a crear una atmósfera de misterio e inquietud. La oscuridad circundante intensifica el dramatismo de la escena y sugiere un contexto más amplio, posiblemente simbólico o espiritual.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la obediencia frente a la voluntad divina, la resistencia al destino y la confrontación entre lo terrenal y lo celestial. El asno, tradicionalmente asociado con la humildad y la perseverancia, podría representar el camino de la vida, mientras que el ángel simboliza una guía o advertencia proveniente de un poder superior. La negativa del anciano a detenerse sugiere una lucha interna, una resistencia a aceptar una verdad o un destino impuesto. La escena evoca una reflexión sobre la libre voluntad y las consecuencias de desafiar lo divino. El contraste entre la figura humana, marcada por el tiempo y la fragilidad, y la figura angelical, inmaculada e imperecedera, plantea interrogantes sobre la naturaleza de la existencia y el papel del individuo en un universo más vasto.