Part 2 Louvre – Jean François Pierre Peyron -- The funeral of Miltiades
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El foco central recae sobre un hombre yacente, presumiblemente el protagonista, cubierto con una sábana blanca. Su cuerpo se encuentra tendido sobre una cama de paja, mientras que varios hombres lo rodean, participando en lo que parece ser un ritual fúnebre improvisado. Uno de ellos, vestido con una túnica anaranjada y con la cabeza cubierta, inclina su rostro hacia el difunto, como si le ofreciera palabras finales o consuelo. Su postura transmite una mezcla de dolor y resignación.
A su lado, otro hombre, también ataviado con ropajes similares, parece estar intentando levantar el cuerpo del fallecido, quizás para trasladarlo a un lugar más digno o para preparar su incineración. La tensión en sus músculos es palpable, sugiriendo la dificultad de la tarea y el peso emocional que conlleva.
En la parte izquierda de la composición, otros dos personajes observan la escena con expresiones serias y contenidas. Uno de ellos, con una barba canosa y un manto azulado, parece dirigir o supervisar los actos. La presencia de estos hombres sugiere una jerarquía social o un papel ceremonial en el proceso fúnebre.
El espacio arquitectónico está despojado de adornos, reforzando la atmósfera de austeridad y solemnidad. Un objeto metálico colgante del techo, posiblemente una lámpara o herramienta, contribuye a la iluminación dramática y crea sombras que acentúan la sensación de misterio y melancolía. La presencia de un cántaro de bronce en el fondo añade un elemento de realismo y sugiere la posibilidad de ofrendas o libaciones.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la mortalidad, el duelo y la pérdida. La ausencia de elementos religiosos explícitos sugiere una visión secular de la muerte, centrada en el sufrimiento humano y la fragilidad de la existencia. La composición, con su fuerte contraste entre luz y sombra, evoca un sentimiento de fatalidad e inevitabilidad. El gesto del hombre con la túnica anaranjada, inclinando su rostro sobre el difunto, podría interpretarse como una representación de la compasión o el arrepentimiento, insinuando una historia personal o un vínculo emocional entre los personajes. La escena en general transmite una profunda sensación de tristeza y reflexión sobre la condición humana.