Théodore Géricault – Horse Race (Derby of 1821 at Epsom) Part 2 Louvre
Part 2 Louvre – Théodore Géricault -- Horse Race (Derby of 1821 at Epsom)
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El cuadro "Carreras en Epsom" fue pintado por Theodore Géricault en 1821 en óleo sobre lienzo. El cuadro mide 92x123cm. Hoy se encuentra en el Louvre, el mayor museo de Francia y del mundo. El cuadro es una de las obras más conocidas del artista francés. El cuadro fue creado durante el periodo romántico, lo que se refleja en su estado de ánimo general sublime. Los historiadores del arte sostienen que Theodore Géricault tenía dos pasiones: su amor por la pintura y los caballos.
Descripción del cuadro de Theodore Géricault "Carreras en Epsom".
El cuadro "Carreras en Epsom" fue pintado por Theodore Géricault en 1821 en óleo sobre lienzo. El cuadro mide 92x123cm. Hoy se encuentra en el Louvre, el mayor museo de Francia y del mundo.
El cuadro es una de las obras más conocidas del artista francés. El cuadro fue creado durante el periodo romántico, lo que se refleja en su estado de ánimo general sublime.
Los historiadores del arte sostienen que Theodore Géricault tenía dos pasiones: su amor por la pintura y los caballos. Pasaba mucho tiempo en sus estudios y establos estudiando la anatomía de los animales y practicando la equitación.
La cabalgata en Epsom es una ilustración sorprendente de este amor. Representa a cuatro jinetes a caballo. Sus movimientos son rápidos, su mirada concentrada. El espectador experimenta una sensación de velocidad y emoción al contemplar el cuadro.
Todos los jinetes están representados saltando libremente, lo que permite al artista representar a los caballos en el ángulo más ventajoso. Gracias a ello, podemos observar la belleza estética de los animales, su fuerza y su carácter de fuerza de voluntad.
El cuadro está dividido por el artista con colores contrastados a lo largo del horizonte. El prado está cubierto de hierba verde y exuberante. Contra el cielo ansioso, los tonos verdes mezclados con los rayos del sol adquieren un brillo extraordinario. Pesadas nubes azules se ciernen sobre los jinetes en un intento de bloquear la luz del sol. Los tonos oscuros del cuadro hacen que el espectador experimente una especie de emoción al mirar este lienzo.
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El uso del color es significativo; los tonos terrosos y ocres predominan en el terreno y en los caballos, contrastando con los colores más vivos de la indumentaria de los jinetes – un rojo llamativo en uno de ellos, que atrae inmediatamente la mirada. El cielo, ocupando una porción considerable del lienzo, presenta una atmósfera dramática, con nubes tormentosas que sugieren inestabilidad y quizás presagian un cambio climático o un evento inesperado durante la carrera.
La perspectiva es interesante; el punto de vista parece estar ligeramente elevado, permitiendo al espectador abarcar la extensión del campo y la trayectoria de los caballos. La línea del horizonte está baja, enfatizando la grandiosidad del cielo y la sensación de movimiento horizontal inherente a la escena.
Más allá de la representación literal de una carrera, se intuyen subtextos relacionados con el poder, la clase social y la competición. La presencia de figuras ecuestres evoca imágenes de nobleza y estatus. El dinamismo de la escena puede interpretarse como una metáfora de la vida misma: un constante esfuerzo por superar obstáculos y alcanzar metas, donde la victoria es efímera y la derrota inevitable. La atmósfera tempestuosa podría simbolizar las dificultades inherentes a esta búsqueda, o quizás reflejar la turbulencia social y política de la época en que fue creada la obra. La ausencia de rostros detallados en los jinetes contribuye a una sensación de anonimato, sugiriendo que se trata de arquetipos más que de individuos específicos.