Part 2 Louvre – Jean-Baptiste-Camille Corot -- Venice, the Piazzetta
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El plano general está dominado por tonos cálidos: ocres, amarillos terrosos y marrones que definen tanto los edificios como el suelo de la plaza. Esta paleta cromática contribuye a una atmósfera melancólica y nostálgica, evocando un sentido de tiempo transcurrido y de historia sedimentada en la piedra. La luz, aunque presente, es difusa y suave, sin generar contrastes marcados; esto acentúa la sensación de quietud y contemplación.
En el centro del espacio abierto se alzan dos columnas monumentales. Una de ellas está coronada por una escultura de león alado, un símbolo heráldico que sugiere poder e historia. La otra columna, más alta, sostiene una estatua cuyo significado preciso es difícil de discernir con claridad, pero que añade verticalidad y complejidad a la composición.
En primer plano, se observan figuras humanas dispersas: grupos pequeños que parecen conversar o simplemente detenerse a observar el entorno. Su presencia humana, aunque discreta, humaniza el paisaje y le otorga una escala más comprensible al espectador. La vestimenta de estas personas sugiere un contexto histórico específico, posiblemente del siglo XVIII o principios del XIX.
La línea de horizonte está definida por la presencia de edificios con cúpulas y campanarios que se elevan sobre el agua. Se intuyen embarcaciones en la distancia, lo que indica una conexión directa con el mar y refuerza la idea de un lugar portuario o comercial.
El autor parece haber buscado capturar no solo la apariencia visual del lugar, sino también su atmósfera particular: una mezcla de grandiosidad arquitectónica, quietud contemplativa y melancolía histórica. La pincelada es suelta y expresiva, evitando el detalle preciso en favor de sugerir formas y volúmenes a través de manchas de color. La obra transmite una sensación de introspección y evocación, invitando al espectador a sumergirse en la atmósfera del lugar y a reflexionar sobre el paso del tiempo y la persistencia de la memoria. Se percibe un anhelo por lo efímero, una búsqueda de belleza en la decadencia y en la quietud.